Hace dos años, el uniforme escolar en Francia todavía se consideraba un símbolo político. Representaba orden, autoridad y la esperanza de una escuela que recuperara una orientación perdida. Hoy el tono suena mucho más sobrio. La primera evaluación nacional del experimento, en marcha desde el curso escolar 2024, muestra un panorama mixto: con éxitos limitados y muchas preguntas abiertas. El proyecto fue impulsado por el entonces ministro de Educación Gabriel Attal. La idea detrás parecía a primera vista simple: si todos visten igual, las diferencias sociales desaparecen al menos externamente. ...
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