Arles – 07.06.2026: En la Camarga, una reserva de biosfera de la UNESCO en el sur de Francia, varias organizaciones ambientales han pedido al gobierno que detenga el proyecto planeado de línea de alta tensión entre Jonquières-Saint-Vincent en el Departamento de Gard y Fos-sur-Mer en los Bouches-du-Rhône. La línea de 400.000 voltios tendría aproximadamente 65 kilómetros de longitud y alrededor de 180 torres. Según los críticos, la trayectoria atravesaría el corazón sensible de la zona protegida, incluyendo la reserva natural de la Camarga y la llanura de Crau, reconocidas por su excepcional diversidad de especies.
Están especialmente amenazadas numerosas especies de aves, entre ellas la ganga ortega, que anida en Crau y está considerada en peligro de extinción, así como el águila de Bonelli y la codorniz. Las organizaciones ambientales como la Ligue pour la Protection des Oiseaux (LPO) y WWF Francia advierten sobre las consecuencias ecológicas y solicitan al gobierno que considere alternativas para el tendido —por ejemplo, una línea subterránea o submarina— con el fin de proteger la naturaleza.
A pesar de las protestas y las múltiples advertencias de expertos ambientales, el gobierno aprobó el proyecto en diciembre de 2025. Las autoridades estatales subrayan la necesidad de impulsar la electrificación de las instalaciones industriales en Fos-sur-Mer para apoyar los objetivos climáticos de Francia. El presidente Emmanuel Macron anunció la puesta en marcha para 2029 y destacó la importancia del proyecto para el desarrollo industrial.
En los últimos meses se han realizado diversas acciones de protesta. En mayo de 2026, numerosos activistas y residentes locales se reunieron para manifestarse contra la línea de alta tensión y alertar sobre los riesgos para el ecosistema sensible. Exigieron una nueva evaluación del recorrido de la línea y una mayor protección natural.
El debate evidencia el desafío de conciliar el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental. Mientras el gobierno considera el desarrollo de la infraestructura energética como esencial, los ambientalistas advierten sobre daños irreversibles para la flora y fauna. En la primavera de 2026 se acordó un diálogo entre autoridades y asociaciones para desarrollar enfoques conjuntos.
El futuro de la Camarga y su biodiversidad única depende en gran medida de las decisiones políticas que se adopten en los próximos meses. Las organizaciones ambientales continúan con su compromiso y buscan un intercambio constructivo para lograr una solución sostenible y respetuosa con el medio ambiente. La situación sigue siendo tensa y el interés por encontrar un equilibrio de intereses es alto.
Con este caso, Francia enfrenta de manera ejemplar el desafío de combinar la expansión necesaria de la infraestructura energética con la protección de sus valiosos espacios naturales. El desenlace tendrá también relevancia en otros ámbitos de la política nacional energética y ambiental. Ambientalistas y población esperan ahora decisiones claras y responsables.
Fuentes
- franceinfo