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Nachrichten.fr · July 7, 2026

El ejército francés se entrena para el peor escenario – “Nos entrenamos para estar preparados”

“On s’entraîne pour se préparer, c’est indispensable” – con este lema el ejército francés resume su cambio estratégico. Durante décadas, las misiones en el extranjero para combatir el terrorismo ocuparon el centro de la formación militar. Hoy la mirada vuelve a la defensa territorial y de la alianza. La guerra de agresión rusa contra Ucrania, las crecientes amenazas híbridas y las tensiones en aumento entre las grandes potencias han transformado profundamente la situación de seguridad en Europa. Francia responde con una modernización exhaustiva de sus fuerzas armadas y una formación claramente más intensiva para conflictos de alta intensidad.

Regreso a la defensa territorial clásica

Desde el fin de la Guerra Fría, las fuerzas armadas francesas se centraron sobre todo en misiones expedicionarias. Ya fuera en los Balcanes, en Afganistán o en la zona del Sahel, el ejército se orientó a conflictos asimétricos contra adversarios no estatales. Fuerzas pequeñas y muy móviles, apoyo aéreo y unidades especiales definían el perfil operativo.

Estas prioridades han cambiado de forma fundamental en pocos años. Con la guerra en Ucrania, la posibilidad de un conflicto convencional entre estados tecnológicamente muy armados ha vuelto al centro de la planificación militar. Por eso Francia prepara de nuevo a sus fuerzas para combates en los que unidades pesadas, artillería, defensa aérea, guerra electrónica y la capacidad logística de resistencia son decisivas.

La planificación militar francesa hasta 2030 atiende a esta evolución. Inversiones multimillonarias no solo buscan adquirir sistemas de armamento modernos, sino, sobre todo, aumentar la preparación operativa y la resiliencia de todo el ejército.

Ejercicios realistas en lugar de juegos de guerra teóricos

La formación se realiza hoy en condiciones lo más parecidas posible a un conflicto real. Los ejercicios ya no se limitan a unidades aisladas, sino que abarcan todas las ramas militares, así como autoridades civiles y socios internacionales.

Esto se aprecia especialmente en la serie de maniobras ORION, que hoy se considera el mayor ejercicio francés desde el fin de la Guerra Fría. Mientras que ORION 2023 ya marcó nuevos estándares, ORION 2026 se amplió de manera notable. Unos 12.500 soldados y soldadas de 24 naciones entrenaron durante varios meses un escenario que recuerda sin ambages a la guerra en Ucrania.

No se trató solo de combates clásicos. Se simularon procesos de decisión política, planificación estratégica, desembarcos anfibios, operaciones aerotransportadas, ciberataques, operaciones espaciales y el mando de fuerzas multinacionales. Por primera vez también se probó de forma exhaustiva la cooperación entre instituciones militares y civiles ante un conflicto de gran envergadura.

Las lecciones de la guerra en Ucrania

Pocos conflictos militares en las últimas décadas han influido de forma tan duradera en las fuerzas occidentales como la guerra en Ucrania. Numerosas suposiciones sobre la guerra moderna tuvieron que ser revisadas.

Los drones han pasado de ser herramientas de reconocimiento complementarias a convertirse en sistemas de armas centrales. La guerra electrónica puede inutilizar sistemas de comunicación y navegación en cuestión de minutos. Las armas de precisión aumentan la vulnerabilidad de la infraestructura militar, mientras que la vigilancia satelital y el procesamiento digital de datos hacen que el campo de batalla sea casi transparente en tiempo real.

Tampoco dejó de ser evidente la importancia de factores aparentemente clásicos. Grandes reservas de munición, vías de abastecimiento operativas, capacidades de producción industrial y una logística de transporte resistente deciden cada vez más cuánto tiempo puede mantenerse la capacidad de aguante de un ejército.

Francia integra estas lecciones de manera consistente en su formación. Las tropas entrenan para operar ante fallos de GPS, redes de comunicación perturbadas y la amenaza constante de drones. Al mismo tiempo, los reservistas se incorporan con mayor intensidad y se intensifica la cooperación con la policía, los servicios de protección civil y otras instituciones estatales.

Guerra en todas las dimensiones

Los conflictos modernos hace tiempo que ya no se limitan a tierra, aire y mar. El ciberespacio y el espacio exterior son hoy dimensiones operativas independientes.

Los ciberataques pueden afectar de manera significativa al suministro energético, a las redes de comunicación o a las estructuras de mando militar. Al mismo tiempo, los satélites son imprescindibles para la navegación, la inteligencia y la transmisión de datos. En consecuencia, las fuerzas francesas entrenan cada vez más la coordinación de todas las capacidades militares.

Este llamado concepto de operaciones multidominio exige una estrecha interconexión de todas las ramas. Las decisiones deben tomarse en cuestión de minutos, mientras que la información procedente de fuentes muy diversas se procesa casi en tiempo real. La capacidad para coordinar estos procesos complejos hoy se valora tanto como la calidad de los sistemas de armas individuales.

Cooperación con los aliados

Francia entiende cada vez más su defensa como parte de una arquitectura de seguridad europea y transatlántica común. Por eso los grandes ejercicios se realizan regularmente junto con socios de la OTAN y otros países afines.

En el centro está la llamada interoperabilidad: la capacidad de fuerzas diversas para operar juntas sin pérdida de tiempo en caso de crisis. Esto incluye estándares de comunicación unificados, procedimientos de mando compatibles y procesos logísticos coordinados.

Los ejercicios multinacionales no persiguen solo fines militares. También envían una señal política. Una colaboración visible entre aliados debe dejar claro a posibles adversarios que un ataque a un Estado europeo desencadenaría medidas conjuntas significativas.

La disuasión como principio rector de la política de seguridad

El aumento de la formación no significa que Francia espere una guerra inminente. Más bien responde al principio clásico de una disuasión creíble.

La fuerza militar produce su mayor efecto cuando evita un conflicto. Soldados bien formados, equipos modernos y estructuras de mando operativas aumentan la credibilidad de una defensa y deben disuadir a posibles agresores de asumir riesgos militares.

Esta comprensión ya configura la política de defensa francesa, así como la estrategia de seguridad de numerosos países europeos. Prepararse no se interpreta como una actitud belicista, sino como condición previa para preservar la paz.

Europa vive actualmente la reorientación de su política de seguridad más profunda desde el fin de la Guerra Fría. Francia desempeña en ello un papel clave. Como única potencia nuclear de la Unión Europea con capacidades militares globales, el país invierte considerablemente en la modernización de sus fuerzas y adapta formación, organización y equipamiento a las amenazas cambiantes.

La frase “Nos entrenamos para estar preparados” representa por tanto mucho más que un lema militar. Describe un cambio fundamental en la estrategia de seguridad francesa. En el futuro, el ejército no solo deberá gestionar crisis en regiones distantes del mundo, sino que, juntamente con sus socios, deberá estar en condiciones de defender Europa frente a un ataque militar de alta intensidad.

Autor: Andreas M. Brucker