Un día después del devastador accidente de una Pilatus PC-6 el 28 de junio de 2026 en Tomblaine, cerca de Nancy, la magnitud de la catástrofe toma contornos cada vez más nítidos. Once personas perdieron la vida cuando el avión, utilizado para paracaidismo, se estrelló poco después del despegue. Entre las víctimas se encuentran el piloto, cinco experimentados instructores de paracaidismo y cinco participantes que querían experimentar un salto tándem. Mientras los investigadores continúan indagando la causa del accidente, las historias de los fallecidos pasan al primer plano.
La región de Nancy está especialmente conmocionada por la muerte de Cynthia Vally. La mujer de 48 años dirigía el área de operaciones de la Poliklinik Gentilly y deja dos hijos. Colegas la describen como una profesional de enfermería extraordinariamente comprometida, cuya humanidad era tan valorada como su alta competencia técnica. Para muchos era una figura estable en la rutina del hospital.
También figura entre los fallecidos Youssef El Idrissi, también de 48 años. El contable de Tomblaine era padre de dos hijos y jugaba en el equipo senior del GSA Tomblaine. Amigos y compañeros recuerdan a una persona siempre amable y servicial, un hombre de familia que se dedicaba con gran empeño a sus seres queridos.
Asimismo murió Damien Giacovelli, que trabajaba como enfermero autónomo en Nancy. Su fallecimiento conmociona a numerosos pacientes y colegas que lo conocían como un profesional sanitario comprometido y fiable.
Entre las víctimas también se encuentra un estudiante de 18 años de Jarville-la-Malgrange. A petición de la familia, las autoridades no han hecho público su nombre hasta ahora. Su muerte añade una dimensión particularmente dolorosa a la tragedia, ya que para el joven el salto en paracaídas debía ser una experiencia extraordinaria.
Los cinco instructores de paracaidismo fallecidos contaban todos con amplia experiencia. Davy Tellier tenía 53 años y trabajaba como jefe principal de bomberos en el Département Var. Además de su profesión, su gran pasión era el paracaidismo, en el que llevaba muchos años ejerciendo como formador.
También Filip Kovacevic formaba parte de los instructores reconocidos. Profesionalmente se especializaba en ingeniería de frío y climatización, y a la vez gozaba de una excelente reputación en la escena del paracaidismo. Anthony Planchon también era uno de los formadores muy apreciados. Tras los primeros comunicados confusos, las autoridades aclararon que él no pilotaba el avión que se estrelló.
Con Albéric Moulès, la escena pierde además a un empresario de 33 años. Dirigía la empresa Vertical Addict y acumuló su experiencia, entre otros lugares, en Nueva Caledonia. El quinto instructor, Pierre, también falleció en el accidente. Hasta ahora hay pocas informaciones personales sobre él.
Según asociaciones profesionales del sector sanitario, varios enfermeros y trabajadores médicos formaban parte del grupo que organizó el salto en paracaídas como actividad de ocio conjunta. Además de Cynthia Vally y Damien Giacovelli, a bordo también iba una estudiante de enfermería.
El piloto, cuya identidad no ha sido comunicada oficialmente hasta ahora, era considerado muy experimentado según las autoridades. La oficina francesa de investigación de accidentes aéreos continúa con sus pesquisas. Los peritos analizan ahora todos los datos disponibles para esclarecer la causa exacta de la catástrofe. Mientras no haya resultados concluyentes, muchas preguntas quedan abiertas, y once familias deben vivir con una pérdida que resulta difícil de expresar con palabras.