Fuertes tormentas afectaron gravemente durante la noche del miércoles al jueves al pequeño caserío Chéron en el municipio francés de Magland, en el departamento de Alta Saboya. Tras intensas lluvias, se desprendió por encima del lugar un enorme alud de barro, descrito por los equipos de rescate como una llamada «avalanchas de torrentes». Las enormes masas de tierra y escombros arrastraron todo a su paso y finalmente alcanzaron el pueblo.
Dos personas quedaron atrapadas en las masas de barro en una situación peligrosa. Los equipos de bomberos pudieron liberar a ambas de su apuro. Solo sufrieron heridas leves y fueron llevados por precaución al hospital de Sallanches. Según las autoridades, no existía peligro para sus vidas.
El alud impactó contra cinco de las once viviendas del pequeño caserío. La magnitud de los daños preocupa tanto a los equipos de emergencia como a los expertos por igual. Para asegurarse de que nadie hubiera qo sepultado bajo el barro y los escombros, se llevó a cabo hasta altas horas de la noche una extensa operación de búsqueda. Especialistas en rescates en estructuras colapsadas trabajaron de la mano con escuadrones caninos, rescatistas acuáticos y pilotos de drones que inspeccionaron el terreno, de difícil acceso, desde el aire. Al final, llegó la esperanzadora noticia: no hubo más víctimas.
A pesar de ello, la situación permaneció tensa. Por razones de seguridad, 21 residentes tuvieron que abandonar sus casas. Fueron alojados temporalmente en un lugar seguro. No está definido todavía cuándo podrán regresar a sus hogares. Primero, los expertos deben evaluar si existen riesgos de nuevos deslizamientos y la gravedad real de los daños en las edificaciones afectadas.
Según las primeras investigaciones de los bomberos, el origen del alud se situó alrededor de 1,9 kilómetros por encima del caserío. Allí, en una superficie de aproximadamente 2,500 metros cuadrados, grandes masas de tierra comenzaron a deslizarse. En algunos puntos, capas de suelo de varios metros de grosor se desprendieron y, debido a las enormes cantidades de agua, se transformaron en un torrente furioso de barro, escombros y madera.
Este incidente se suma a una serie de eventos naturales similares que han afectado en las últimas semanas a varias regiones de los Alpes. Tormentas repetidas y lluvias intensas y sostenidas han saturado completamente los suelos en numerosos lugares. Como resultado, las pendientes pierden cada vez más estabilidad, haciendo que aluviones y deslizamientos puedan formarse incluso tras precipitaciones breves pero intensas.
Para los habitantes de Chéron, la noche quedará grabada por mucho tiempo. En cuestión de minutos, el entorno familiar se transformó en una zona de desastre. Ahora, la atención se centra en las labores de limpieza y en la esperanza de que la situación se estabilice pronto para que las personas puedan regresar a sus hogares.