Dijon – 15.07.2026: En el Palacio de Justicia de Dijon, el caso de décadas de antigüedad sobre la muerte del pequeño Grégory Villemin ha vivido otro punto de inflexión judicial. La sala de instrucción del tribunal de apelación consideró prescritas las acusaciones contra Jacqueline Jacob. De este modo, el foco vuelve a no estar en la cuestión de la culpabilidad, sino en el límite de lo que todavía puede ser perseguido penalmente después de más de cuatro décadas.
Jacqueline Jacob, tía abuela del niño, fue acusada en octubre de 2025 por sospecha de asociación delictiva. Los investigadores examinan si formó parte de los autores anónimos de aquellas cartas que acosaron a la familia Villemin antes y después del crimen. La acusación se refiere en particular a una carta que se atribuía la muerte del niño. Jacob niega las acusaciones formuladas contra ella.
Grégory Villemin fue hallado muerto el 16 de octubre de 1984, a los cuatro años, en el río Vologne, en los Vosgos. Tenía las manos y los pies atados. El caso se convirtió en uno de los casos criminales sin resolver más conocidos de Francia: conflictos familiares, amenazas anónimas, errores en la investigación y actuaciones procesales anuladas han acompañado durante décadas la búsqueda de la verdad.
La defensa de Jacqueline Jacob había solicitado la anulación de su imputación y se había basado sobre todo en la prescripción. Uno de sus abogados criticó duramente el procedimiento tras la decisión. La fiscalía general también había sostenido anteriormente que el delito en cuestión ya no podía ser perseguido. La sala se sumó ahora a esta valoración jurídica.
La decisión no determina quién escribió realmente las cartas anónimas, y mucho menos aclara la muerte de Grégory Villemin. Se refiere únicamente a la posibilidad de perseguir penalmente la acusación concreta contra Jacqueline Jacob. Para la familia del niño, sigue abierta una cuestión central: si alguna vez podrá esclarecerse con pruebas judicialmente concluyentes el papel de los llamados cuervos.
Los peritajes de comparación de escritura y estilometría desempeñan un papel importante en el procedimiento. Un peritaje anterior había incriminado a Jacqueline Jacob; la defensa cuestionó su valor probatorio. A principios de 2026 también se ordenó un contraperitaje. Precisamente en este tipo de evaluaciones técnicas se aplica en el proceso penal lo siguiente: pueden constituir un indicio, pero no sustituyen una resolución firme.
Para la mujer de 81 años, la resolución representa un importante éxito tras años de sospechas cambiantes y decisiones procesales. Para la justicia francesa, el caso Grégory sigue siendo un recordatorio de lo difícil que resulta esclarecer un crimen cuando el tiempo, los errores y las heridas familiares se superponen a cada nueva pista. La muerte del niño continúa sin esclarecerse de forma definitiva.
Fuentes
- franceinfo
- Le Progres
- TF1 Info
- Cour d’appel de Dijon