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Nachrichten.fr · May 18, 2026

Cinco años de prisión para Saad Lamjarred: la justicia francesa envía una señal clara

El cantante pop marroquí Saad Lamjarred ha sido condenado por el tribunal de jurado de Draguignan a cinco años de prisión por violación. El veredicto se dictó el 15 de mayo tras un juicio de una semana a puerta cerrada. A pesar de la dureza de la pena, el artista abandonó el tribunal como hombre libre: no se emitió una orden de detención inmediata.

Para muchos observadores, el proceso marca otro hito profundo en el caso de un hombre que durante años fue considerado uno de los mayores popstars del mundo árabe. Millones de personas celebraron sus canciones, sobre todo el éxito Lm3allem, que batió récords en Internet y convirtió a Lamjarred en una figura conocida más allá de Marruecos. Ahora domina en los titulares una imagen muy distinta.

Las acusaciones se remontan al verano de 2018. Entonces, una joven conoció al cantante en un club nocturno de Saint-Tropez. Según las actas de la investigación, más tarde lo siguió hasta su hotel, donde ambos primero tomaron algo. La mujer declaró después que nunca aceptó mantener una relación sexual. Lamjarred negó las acusaciones desde el principio y siempre habló de sexo consentido.

El caso se prolongó durante años como una sombra en la carrera del músico. Tras su detención, estuvo varios meses en prisión preventiva antes de quedar en libertad bajo condiciones. Los jueces de apelación en Aix-en-Provence decidieron en 2021 que el caso debía ser juzgado por un tribunal de jurado. En esa ocasión, el tribunal formuló una frase que ha cobrado relevancia más allá del proceso: el hecho de ir juntos a una habitación de hotel no significa en absoluto consentimiento sexual. Una frase, simple como una señal de tráfico —y, sin embargo, jurídicamente central.

La fiscalía había pedido diez años de prisión. El tribunal impuso una pena menor, pero además concedió a la víctima 30.000 euros por daños y perjuicios y 5.000 euros para gastos de abogado.

La sentencia llega en el peor momento imaginable para Lamjarred. En 2023 ya había sido condenado en Francia a seis años de prisión por otro caso de violación. Entonces se trataba de una joven en un hotel de lujo en París. Contra esa sentencia sigue en curso un proceso de apelación. Dos procesos graves en pocos años: no solo arañan su imagen, la están destrozando pieza a pieza.

Resulta especialmente llamativo el intenso debate público en torno al cantante. En Marruecos y otros países árabes, muchos fans lo defendieron con un fervor casi religioso. En las redes sociales, partidarios y activistas por los derechos de las mujeres se enzarzaron en auténticas batallas. Para unos siguió siendo un ídolo; para otros, un símbolo de lo difícil que resulta que las víctimas de violencia sexual contra hombres prominentes sean escuchadas.

La sentencia de Draguignan trasciende, por tanto, un mero caso criminal. La justicia francesa vuelve a enviar la señal de que la fama, el reconocimiento internacional y un público de millones no constituyen un escudo protector. Esto es lo que probablemente permanecerá en la memoria de muchos, incluso mucho después del último aplauso.

Por C. Hatty