Colmar – 19.07.2026: La ciudad de Colmar, en el departamento de Haut-Rhin, prohibirá en el futuro colocar candados del amor en puentes y rejas. Con esta medida, el municipio responde al creciente número de candados metálicos que las parejas fijan a instalaciones públicas como símbolo de su vínculo. Según la información publicada recientemente, la decisión se centra sobre todo en la protección del patrimonio arquitectónico y la seguridad.
Los candados del amor son habituales en muchas cis con gran afluencia turística. Se colocan en barandillas, puentes o vallas, y la llave suele arrojarse. Según el informe, en Colmar los candados se habían acumulado considerablemente en algunos puntos. Residentes y visitantes describieron barandillas cubiertas de candados a lo largo de grandes tramos. La ciudad quiere evitar que estas acumulaciones sigan extendiéndose.
Según la información disponible, la prohibición afecta tanto a los puentes como a las rejas dentro del término municipal. El municipio señala que el peso adicional puede afectar a la estabilidad de determinados elementos. A ello se suman posibles daños en revestimientos y piezas metálicas, así como el esfuerzo necesario para la inspección, la retirada y el mantenimiento. Especialmente en una ciudad con numerosas zonas históricas, la conservación de las instalaciones públicas tiene una importancia particular.
La decisión no cuenta únicamente con respaldo a nivel local. Para parte de los visitantes, los candados del amor forman parte de un gesto romántico durante las vacaciones y de las fotos de recuerdo. Otros apoyan la norma porque los puentes y las barandillas no están diseñados para soportar tales cargas y porque el espacio público no debería saturarse con símbolos privados. El conflicto refleja la oposición entre el simbolismo turístico y la protección de construcciones de uso colectivo.
Colmar, como ciudad alsaciana con un centro histórico muy visitado, se ve especialmente afectada por el flujo estacional de visitantes. Allí, los puentes, las zonas de ribera y las barandillas no son solo infraestructura técnica, sino también parte de la imagen urbana. Por ello, la nueva norma pretende evitar que determinados puntos fotográficos atractivos se conviertan en lugares de acumulación de cada vez más candados, con los consiguientes daños o problemas de seguridad.
Con ello, la ciudad apuesta por una norma clara en lugar de eliminar posteriormente los candados ya colocados. La información disponible hasta ahora no precisa cómo se controlará concretamente el cumplimiento ni qué ocurrirá con los candados existentes. Sin embargo, una cosa está clara: quien quiera mostrar su vínculo en Colmar no deberá utilizar en el futuro puentes ni rejas para hacerlo. El municipio combina la protección de su patrimonio con el objetivo de mantener las instalaciones públicas seguras y accesibles de forma permanente.
Fuentes
- Franceinfo
- Ville de Colmar