París – 23.06.2026: Tras casi cincuenta años de demandas y conflictos políticos, la Asamblea Nacional francesa aprobó el 23 de junio de 2026 una ley que otorga a Córcega autonomía dentro de la República francesa. Este paso marca un cambio profundo en las relaciones entre París y la isla en el Mediterráneo.
El intenso debate sobre la autonomía de Córcega comenzó en los años 70 y se intensificó tras la “Fusillade d’Aléria” de 1972, cuando un conflicto violento entre la policía y nacionalistas corsos llamó la atención de Francia sobre la situación política de la isla. Desde entonces, distintos grupos y partidos políticos han defendido una mayor autodeterminación. Sin embargo, estas demandas fueron en su mayoría rechazadas o solo parcialmente atendidas por el gobierno central francés.
En marzo de 2024, la Asamblea de Córcega votó a favor de un proyecto constitucional que debía otorgar a la isla un estatus especial de autonomía. Este proyecto sirvió de base para las deliberaciones parlamentarias en París, donde se presentaron en total 95 enmiendas. Después de intensas negociaciones, el texto final de la ley fue aprobado en junio de 2026.
La nueva ley reconoce a Córcega como una “entidad comunitaria” dentro de la República. La isla recibe competencias legislativas y regulatorias propias en numerosos ámbitos, mientras que las competencias exclusivas del Estado, como la defensa y la política exterior, permanecen intactas. Este concepto se basa en el llamado “Proceso Beauvau”, iniciado en 2022 para resolver políticamente las tensiones entre la isla y el Estado francés.
Gilles Simeoni, presidente del ejecutivo corso y figura principal del gobierno regional, elogió la aprobación de la ley como un paso importante, pero al mismo tiempo advirtió sobre un rechazo: “La ley representa un estatuto de autonomía equilibrado que respeta la soberanía francesa y reconoce la voluntad democrática de los cinos corsos. Oponerse a esto sería negar la democracia a nuestra sociedad.”
A pesar de ello, el debate político sigue vivo. El partido independentista Nazione critica el nuevo estatus como insuficiente y califica el “Proceso Beauvau” de tutela política: el partido exige una autonomía legislativa completa para Córcega y ve la ley como un compromiso que no satisface las verdaderas aspiraciones de los nacionalistas.
La aprobación de esta ley representa, sin embargo, un punto de inflexión para la estructura política de Córcega. La implementación del estatus de autonomía será decisiva en los próximos años, tanto para la estabilidad política de la isla como para la relación con París.
Los siguientes pasos incluyen la elaboración de regulaciones detalladas sobre la distribución de competencias, así como la revisión de las estructuras administrativas. Los observadores esperan que la ley contribuya a la integración política a largo plazo, pero también que plantee nuevos desafíos para la administración y la sociedad corsas. El desarrollo continúa siendo de gran interés tanto en Francia como a nivel internacional.