París – 18.06.2026: Tras la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, el presidente francés Emmanuel Macron recibió el 17 de junio de 2026 al presidente estadounidense Donald Trump para una cena festiva en el Palacio de Versalles. La ocasión fue el 250 aniversario de la independencia estadounidense. El encuentro resaltó la importancia histórica de Versalles, donde en 1783 se firmó el tratado de paz que reconoció oficialmente la independencia de EE. UU. de Gran Bretaña.
La elección del Palacio de Versalles como sede fue un gesto intencional de Macron para fortalecer las relaciones transatlánticas. Versalles ha sido utilizado durante siglos para eventos diplomáticos importantes. Entre otros, el rey Luis XVI recibió allí en 1782 a Benjamin Franklin, y en los siglos XIX y XX tuvieron lugar encuentros con jefes de Estado internacionales como el zar Nicolás II en 1896 y la reina Isabel II en los años 1957 y 1972.
La cena contó con la presencia de unas 30 personas y ofreció un menú con especialidades regionales de la cocina francesa, incluyendo espárragos con langosta y caviar, así como pollo con trufas. El presidente Trump se mostró impresionado por la magnificencia del palacio y comentó en broma: “Versailles, c’est pas du plaqué or, c’est du lourd.”
Uno de los resultados centrales de la velada fue la firma de un nuevo acuerdo de 14 puntos para poner fin al conflicto entre Estados Unidos e Irán, que estalló en febrero de 2026. El acuerdo incluye, entre otras cosas, un fondo de reconstrucción de 300 mil millones de dólares para Irán. Sin embargo, Estados Unidos no se compromete a una participación financiera en este fondo. Este acuerdo generó reacciones mixtas, principalmente por la postura ambigua de EE. UU. respecto a los misiles balísticos de Irán y su desarrollo continuado.
Observadores ven en la elección del lugar histórico y la opulenta hospitalidad un intento de Macron por influir en Trump y fortalecer las relaciones germano-estadounidenses. El historiador Fabien Oppermann afirmó que Macron utiliza sistemáticamente el lugar icónico para subrayar la grandeza histórica y continuidad de Francia en el contexto diplomático.
Además de la simbolía del evento, hubo también críticas: el acuerdo sobre el conflicto con Irán es considerado por algunos insuficiente, ya que deja preguntas importantes de seguridad sin responder. A pesar de estas diferencias, la cena en el Palacio de Versalles demostró la voluntad de ambos países de impulsar nuevas iniciativas en el espíritu de la tradición diplomática.
En conjunto, el encuentro pone de manifiesto los esfuerzos de Francia por consolidar su papel en la escena internacional e intensificar las relaciones franco-estadounidenses en una fase crítica. Si los acuerdos alcanzados contribuirán de manera sostenible a la desescalada del conflicto en Oriente Medio y profundizarán la cooperación entre Estados Unidos y Francia se verá en los próximos meses.