Las enormes columnas de humo sobre Burdeos y las llamas que se acercan cada vez más han planteado una inquietante pregunta entre muchos residentes: ¿habrá que evacuar finalmente toda la ciudad? El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, responde con notable cautela. Aunque por el momento no está prevista una evacuación de la metrópoli, no se quiere descartar por completo ante la dinámica del gran incendio. Con ello, el Gobierno deja claro que la situación puede cambiar en cualquier momento.
El Gobierno evita dar una tranquilidad definitiva
“Hay que ver las cosas con realismo”, declaró Laurent Nuñez. El incendio sigue sin estar bajo control y podría cambiar su dirección de propagación en poco tiempo. Por ello, la evolución se vigila de forma continua. Son decisivos, sobre todo, la dirección del viento, la temperatura, la humedad del aire y el éxito de los equipos de intervención a la hora de contener nuevos frentes de fuego.
Con esta cautelosa elección de palabras, el ministro del Interior evita ofrecer cualquier tranquilidad definitiva. La línea oficial del Gobierno sigue siendo la misma: una evacuación de Burdeos no está actualmente en la agenda. Al mismo tiempo, Nuñez deja claro que un incendio de esta magnitud apenas permite pronósticos fiables. El gran incendio llegó a acercarse por momentos hasta unos 15 kilómetros del área metropolitana. La situación se volvió especialmente crítica cuando el fuego alcanzó temporalmente una intensidad tal que generó sus propias corrientes de aire y, por ello, se volvió difícil de prever.
No está prevista la evacuación del centro de la ciudad
La portavoz del Gobierno, Maud Brégeon, también dejó claro el lunes que actualmente no está prevista una evacuación de Burdeos. El alcalde Thomas Cazenave reafirmó igualmente que los habitantes de la ciudad no tienen que prepararse para una evacuación. El frente de fuego más peligroso sigue situado al sur o suroeste de la metrópoli y, por el momento, no avanza directamente hacia el densamente poblado centro urbano.
Una evacuación a gran escala del núcleo urbano, con alrededor de 270.000 habitantes, o incluso de toda el área metropolitana, con más de 800.000 personas, supondría un desafío logístico de dimensión histórica. Habría que mantener libres las carreteras, asegurar hospitales y centros de cuidados, y alojar con poca antelación a decenas de miles de personas. Además, varios ejes de transporte importantes al sur de Burdeos ya tuvieron que ser cerrados temporalmente.
Por ello, las autoridades siguen apostando por evacuaciones selectivas de municipios y suburbios especialmente amenazados. Desde el inicio de los incendios, unas 220.000 personas residentes y turistas ya tuvieron que abandonar sus viviendas o alojamientos en la Gironda. Se trata de una de las mayores operaciones de evacuación que Francia ha vivido fuera de un conflicto armado.
El humo afecta a toda la metrópoli
Incluso sin peligro inmediato por las llamas, Burdeos lleva tiempo afectada por la catástrofe. El humo denso y las cenizas finas empeoran considerablemente la calidad del aire. Muchos residentes informan de irritación ocular, tos y dificultades respiratorias. Las autoridades recomiendan especialmente a las personas mayores, los niños y quienes padecen enfermedades previas evitar los esfuerzos físicos al aire libre, mantener las ventanas cerradas y seguir atentamente las alertas oficiales.
Aunque durante la noche la propagación del gran incendio se mantuvo en gran medida estable, no se puede hablar de tranquilidad. Solo en la Gironda han qo destruidas ya unas 42.000 hectáreas de bosque y matorral. Miles de bomberos, soldados y equipos de intervención siguen luchando contra focos incandescentes y nuevos incendios. Según la valoración del Ministerio del Interior, la operación probablemente se prolongará durante bastante tiempo.
Por tanto, la respuesta a la pregunta de si debe evacuarse Burdeos es actualmente: no. Sin embargo, este no se refiere exclusivamente al estado actual de la situación. La extraordinaria cautela del ministro del Interior demuestra que, en un incendio forestal de esta magnitud, cualquier pronóstico está sujeto a que el viento y el tiempo puedan cambiar radicalmente los acontecimientos en pocas horas.
Andreas M. Brucker