Un año después del inicio de un amplio ensayo para reintroducir el depósito de vidrio en varias regiones francesas, el balance es decepcionante. La organización ambiental Zero Waste France acusa a los responsables de no haber alcanzado los objetivos que ellos mismos se fijaron. En particular, el programa “ReUse”, coordinado por Citeo, que busca fomentar la reutilización de envases de vidrio y a largo plazo conducir a un sistema nacional de envases reutilizables, está bajo escrutinio.
Cuando se presentó el proyecto el año pasado, los planes sonaban ambiciosos. Cientos de supermercados debían incorporarse poco a poco. El objetivo: que los consumidores pudieran devolver botellas de vidrio y frascos para conservar, de modo que se pudieran limpiar y rellenar nuevamente. Incluso se contemplaba una expansión a toda Francia a partir de 2027.
Sin embargo, la realidad es mucho más modesta según Zero Waste France.
Aunque alrededor de 350 tiendas ya participan en el programa, desde la perspectiva de los ecologistas esto está muy lejos de las expectativas iniciales. Lo que más preocupa a la organización es la escasa variedad de productos que efectivamente se ofrecen en el ciclo reutilizable.
Para su investigación, empleados de la asociación visitaron numerosos supermercados participantes. El resultado fue desalentador. En promedio, sólo se encontraron pocos productos reutilizables en las estanterías. Principalmente bebidas como cerveza, zumos de frutas, agua, refrescos o vino estaban presentes. De la mucho mayor variedad de productos que teóricamente se esperaba, apenas se veía algo en muchos lugares. En algunas tiendas incluso faltaban por completo envases reutilizables.
Esto revela un problema que muchos consumidores ya conocen de otros proyectos ambientales: un sistema solo puede funcionar si está realmente presente en la vida diaria. Quien tenga que buscar mucho, pronto pierde el interés.
Aquí surge otra crítica de Zero Waste France. Según la organización, en muchos sitios falta una señalización clara. La información sobre cómo funciona el sistema de depósito suele ser difícil de encontrar. Las máquinas para devolver los envases están a veces apartadas o mal señalizadas. Quien no las busque activamente, a veces ni siquiera se entera de que existen.
Además está la cuestión del precio.
Aunque el depósito se reembolsa al devolver, algunos productos reutilizables cuestan según la observación de la organización notablemente más que productos comparables en envases desechables. Para muchos hogares que cuidan su presupuesto, esto podría ser un obstáculo decisivo. Desde la perspectiva de muchos expertos, el comportamiento ecológico no debe convertirse en un lujo para unos pocos.
Por eso, la crítica no se dirige únicamente a los operadores del proyecto. Zero Waste France también exige acción al gobierno francés. Las iniciativas voluntarias no son suficientes para alcanzar los ambiciosos objetivos ambientales del país. Se necesitan regulaciones más estrictas para fabricantes y cadenas comerciales, que fomenten la difusión de envases reutilizables.
El debate llega en un momento en que Francia quiere endurecer aún más su política de residuos. La reutilización de envases se considera un componente importante en la economía circular para conservar recursos y reducir la cantidad de residuos desechables. Cada botella que se usa varias veces ahorra materias primas, energía y transporte.
Si el sistema de depósito de vidrio en Francia llegará a ser realmente un modelo de éxito, está por verse. La situación actual muestra que aún hay una brecha notable entre los objetivos políticos y la realidad en los estantes de los supermercados. Los próximos años serán decisivos para determinar si un proyecto piloto prometedor se convierte en parte fija de la vida cotidiana francesa o si la idea vuelve a estancarse.
Autor: C.H.