Los investigadores asestaron un golpe al tráfico ilegal de armas con conexiones transfronterizas entre Francia y Suiza. En el centro de la investigación se encuentra una red bien organizada que presuntamente se abastecía en Suiza de armas de guerra y otro equipo prohibido para posteriormente revenderlos en Francia. Especialmente delicado: entre los acusados figura también un agente de policía.
La operación policial a gran escala tuvo lugar ya el 23 de junio. En total, los agentes detuvieron a doce personas: diez en Francia y dos en Suiza. En la operación transfronteriza participaron unidades policiales de varios departamentos franceses, las autoridades suizas y Europol. Tras los primeros interrogatorios, la justicia abrió un procedimiento de investigación contra nueve sospechosos.
La fiscalía acusa a los imputados, entre otros cargos, de posesión, fabricación y comercio no autorizados de armas de guerra, así como de armas y municiones de las categorías A y B, sujetas a una regulación especialmente estricta. Además, se les acusa de participación en una asociación delictiva. Según la valoración de los investigadores, se trataba de una estructura organizada profesionalmente con tareas claramente repartidas.
La presunta función de un agente de policía causa especial conmoción. Se le acusa de haber apoyado a la red al consultar sin autorización datos policiales confidenciales. Contra él y contra el presunto cabecilla de la organización también se llevan a cabo investigaciones por corrupción y receptación. Ocho de los nueve imputados se encuentran ya en prisión preventiva.
Las investigaciones habían comenzado ya en abril. En el curso de las pesquisas, las autoridades encontraron numerosos indicios que finalmente condujeron a los amplios registros. Durante ellos, los agentes incautaron un total de 23 armas de fuego, entre ellas varias armas modificadas. También encontraron granadas, cargas explosivas y detonadores. A ello se sumaron más de 100.000 euros en efectivo y tres vehículos atribuidos a la red.
Según los conocimientos actuales, el grupo abastecía principalmente a la región metropolitana de París, aunque disponía de la posibilidad de distribuir armas en todo el territorio francés. La estrecha cooperación entre las autoridades francesas y suizas, así como Europol, subraya la dimensión internacional del caso. Las investigaciones continúan. Por el momento, las autoridades no descartan más detenciones o acusaciones adicionales.