París – 04.07.2026: En lo profundo del Jardin des Plantes funciona una entidad que rara vez acapara los focos y, sin embargo, es central para la infraestructura botánica de Francia: la Graineterie del Muséum national d’Histoire naturelle. Fundada en 1822 por iniciativa del botánico André Thouin, reúne hoy fondos históricos y actuales en una colección de referencia que está entre las más importantes de Europa. En armarios del siglo XIX y también en depósitos climatizados se conservan decenas de miles de muestras de semillas y frutos, material que se emplea tanto en investigación como en conservación y en trabajos prácticos de cultivo.
La colección está organizada técnicamente en una Séminothèque (archivo de semillas) y una Carpothèque (colecciones de frutos). Se conservan tanto aportaciones de los primeros tiempos de la exploración botánica como muestras registradas de forma continua desde los años cincuenta del siglo XX correspondientes a la flora francesa. Para taxonomía, arqueobotánica y estudios comparativos, la Graineterie aporta material de referencia que ayuda a delimitar especies, situar hallazgos históricos o aclarar confusiones en herbarios antiguos. Las colaboraciones con arqueólogos, centros de información sobre intoxicaciones y jardines internacionales permiten identificar muestras y vincular conocimientos.
En la práctica, la Graineterie es también un centro de producción: a partir de semillas seleccionadas se obtienen plantas jóvenes que completan de forma regular las superficies al aire libre y los invernaderos del Jardin des Plantes. Esta producción propia reduce las adquisiciones externas, conserva procedencias raras y hace que las colecciones sean planificables a largo plazo. El almacenamiento sigue normas estrictas: seco, frío y documentado. Un mantenimiento moderno de los datos asegura que origen, fecha de recolección y uso de cada muestra sean trazables, lo que permite repetir experimentos y comparar resultados a lo largo de décadas.
Desde el punto de vista económico y social, la institución despliega un triple beneficio. Primero, funciona como reserva genética que apoya la conservación de especies raras y así evita costes asociados a adquisiciones complejas o expediciones de campo. Segundo, estabiliza la producción vegetal para exposiciones, programas educativos y series experimentales científicas en la propia institución. Tercero, proporciona referencias para la investigación aplicada —por ejemplo en agricultura, farmacia y conservación— donde determinaciones sólidas son la base para controles de semillas, búsqueda de principios activos o proyectos de restauración.
En el año del aniversario del Jardin des Plantes, la Graineterie cobra mayor visibilidad pública. Las visitas guiadas y las actividades de divulgación ofrecen una mirada sobre sus métodos de trabajo, mientras que los fondos centrales permanecen accesibles solo para equipos de investigación por razones de conservación. Desde la perspectiva del museo, esa mayor visibilidad refuerza la comprensión de que las colecciones no solo conservan conocimiento, sino que también prestan servicios concretos para la producción, estudios comparativos y la protección de la biodiversidad: un cimiento silencioso sobre el que la práctica científica y de jardinería se apoya cada día.
Fuentes
- Muséum national d’Histoire naturelle (MNHN)
- Le Monde
- Franceinfo (RSS)