Saint-Etienne-du-Rouvray – 24.07.2026: Frente a la pequeña iglesia de Saint-Etienne, cerca de Rouen, una ciudad se prepara para un difícil aniversario. El domingo 26 de julio de 2026 se cumplirán diez años del asesinato del sacerdote católico Jacques Hamel. El hombre de 85 años fue víctima de un ataque terrorista durante una misa el 26 de julio de 2016. El crimen conmocionó entonces a toda Francia, mucho más allá de Normandía.
Este fin de semana, la ciudad y la diócesis no quieren limitarse a mirar atrás. Se han anunciado actos conmemorativos para el sábado 25 y el domingo 26 de julio. Su objetivo es reunir a residentes, representantes de instituciones estatales y miembros de distintas comunidades religiosas. El municipio habla expresamente de paz y fraternidad, palabras que en Saint-Etienne-du-Rouvray no suenan abstractas, sino que proceden de la experiencia de un lugar cuyo nombre está vinculado desde 2016 a un atentado terrorista.
El domingo se descubrirá una placa en el acceso a la iglesia: la explanada frente al templo pasará a llamarse Parvis Jacques-Hamel. A continuación está prevista una ceremonia oficial. Según el Ayuntamiento, se espera, entre otros, la presencia del alcalde Joachim Moyse, de Roseline Hamel, hermana de Hamel, y de dignatarios eclesiásticos. El programa aún puede modificarse; lo decisivo es el carácter deliberadamente público del recuerdo.
Jacques Hamel era sacerdote auxiliar de la parroquia local. Según el Ministerio del Interior francés, fue asesinado en la mañana del 26 de julio de 2016 en la iglesia de Saint-Etienne por Adel Kermiche y Abdel Malik Petitjean. Los dos atacantes fueron abatidos por la policía después del crimen. Un miembro de la comunidad resultó gravemente herido en el ataque. La organización terrorista Estado Islámico reivindicó entonces la autoría.
Diez años después, la ciudad intenta no reprimir lo ocurrido ni reducirse al crimen. Durante todo julio ha preparado una iniciativa de recuerdo en el espacio público. Además, se publicó una amplia documentación con testimonios de personas que vivieron el día del atentado y sus consecuencias. Así, la memoria adquiere un lugar concreto, no solo en la iglesia, sino también en las calles y plazas del municipio.
Por ello, los días previstos representan duelo y vigilancia, pero también el intento de no dejar la convivencia en manos de la violencia. Para muchos residentes, Jacques Hamel sigue siendo hoy más que la víctima de un atentado: continúa siendo el pastor de su barrio. Que la ciudad haga ahora visible su nombre en la entrada de la iglesia es una señal discreta. Recuerda un crimen y la voluntad de mantenerse unidos humanamente después de él.
Fuentes
- Ville de Saint-Etienne-du-Rouvray
- Ministere de l’Interieur
- Eglise catholique en France
- Franceinfo
Dieser Artikel wurde mit Hilfe künstlicher Intelligenz erstellt.