Niza – 14/07/2026: Diez años después del atentado en la Promenade des Anglais, la memoria de una noche que quedó profundamente grabada en la ciudad vuelve a ocupar el centro de atención en Niza. El médico de urgencias Benoît Develey relata en una reciente entrevista radiofónica sus vivencias de las horas posteriores al ataque. Es una retrospectiva personal, pero también una mirada al trabajo de quienes tuvieron que actuar entonces bajo una presión extrema.
La noche del 14 de julio de 2016, un camión arrolló a la multitud reunida tras los fuegos artificiales de la fiesta nacional francesa en la Promenade des Anglais. Murieron 86 personas y más de 400 resultaron heridas. El ataque figura entre los atentados terroristas más graves de la historia reciente de Francia. Entre las víctimas había también niños y adolescentes.
Para los servicios de emergencia, las clínicas y los voluntarios comenzó entonces una noche en la que cada decisión tenía peso. La atención de numerosos heridos exigió una movilización extraordinaria del personal médico en Niza. Los hospitales reorganizaron sus capacidades, se llamó de vuelta a empleados y se desplegaron equipos de emergencia psicológica. Muchas de las personas que trabajaron aquella noche aún llevan consigo esas imágenes.
Los recuerdos de Develey no centran la atención en el ataque en sí, sino en las personas expuestas a él: heridos, familiares, transeúntes y equipos de emergencia. Precisamente esta perspectiva deja claro que un aniversario puede ser para los afectados algo más que una fecha en el calendario. Puede traer de vuelta recuerdos que a menudo no tienen lugar en la vida cotidiana y, al mismo tiempo, plantear la pregunta de cómo sigue viviendo una ciudad después de una ruptura así.
En Niza están previstos actos conmemorativos por el décimo aniversario. La ciudad trabaja para ello con varias asociaciones locales de víctimas. También las autoridades estatales recuerdan a las personas fallecidas y heridas. El homenaje público pretende dar espacio a los familiares y supervivientes sin relegar su sufrimiento personal al trasfondo de una mera ceremonia.
Las consecuencias del atentado van más allá de las lesiones inmediatas. Estudios sobre la situación sanitaria de empleados hospitalarios y estudiantes de Niza han mostrado hasta qué punto también pueden verse afectados quienes se enfrentaron a un acontecimiento así como auxiliares o testigos. De ello surgieron servicios de apoyo que combinan asistencia médica y psicológica.
Diez años después, la Promenade des Anglais vuelve a representar la vida de una ciudad mediterránea abierta. Pero el 14 de julio se convierte al mismo tiempo en un lugar de recuerdo silencioso. El testimonio del médico de urgencias Benoît Develey muestra que detrás de los balances oficiales hay destinos individuales y personas que intentaron prestar ayuda en una noche caótica.
Fuentes
- Franceinfo
- Ministerio del Interior francés
- Ciudad de Niza
- Santé publique France