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Nachrichten.fr · July 13, 2026

Ecólogo del CNRS advierte de graves daños por el calor extremo

París – 13.07.2026: El ecólogo Philippe Grandcolas advierte, ante la persistente ola de calor extremo en Francia, de graves daños para los hábitats naturales. El director científico adjunto de Ecología y Medio Ambiente del CNRS observa los primeros indicios de una amenaza ecológica que va más allá de los riesgos inmediatos para la salud humana. Su evaluación llega tras semanas de calor y sequía excepcionales en el país.

Météo-France había clasificado junio de 2026 como el junio más cálido desde el inicio de la serie de mediciones nacionales. Según estos datos, la temperatura media se situó 3,8 grados por encima del valor de referencia de 1991 a 2020. Del 17 al 30 de junio, Francia vivió una ola de calor temprana, prolongada y especialmente intensa. A comienzos de julio, las temperaturas muy elevadas continuaron localmente, sobre todo en el sureste.

La agencia meteorológica registró al mismo tiempo un déficit de precipitaciones de casi el 50 por ciento en todo el país durante junio. A finales de mes, los suelos de toda Francia, incluida Córcega, se vieron afectados por la sequía. Esta combinación intensifica la presión sobre la vegetación y las reservas de agua. Además, eleva el riesgo de incendios de vegetación y forestales, ya que las masas vegetales y los suelos se secan más rápidamente.

Grandcolas señala las consecuencias para toda la interacción de los sistemas naturales. Las altas temperaturas pueden alterar los ciclos de desarrollo de plantas y animales, dificultar la reproducción y reducir la disponibilidad de agua y alimentos. Son especialmente vulnerables las especies que necesitan refugios frescos o húmedos y no pueden desplazarse rápidamente a zonas más adecuadas.

El científico no considera los efectos del calor como un problema estival aislado. Los suelos dañados pierden más fácilmente, durante una sequía prolongada, su capacidad para almacenar agua y nutrientes. Esto puede ejercer una presión adicional sobre la agricultura, los bosques y las masas de agua. Cuando los hábitats se fragmentan o debilitan, también disminuyen las posibilidades de muchas especies de adaptarse a las condiciones cambiantes.

Según Météo-France, la frecuencia y la intensidad de las olas de calor en Francia han aumentado considerablemente como consecuencia del cambio climático. Mientras que antes de 1989 estos episodios se producían de media aproximadamente una vez cada cinco veranos, desde el año 2000 se observan anualmente en promedio. La situación actual subraya así la importancia de medidas de protección a largo plazo para el agua, los suelos y la diversidad biológica.

Para Grandcolas, el foco no está únicamente en la protección de especies individuales. Los ecosistemas intactos garantizan la polinización, la fertilidad del suelo, la retención de agua y la regulación de las temperaturas locales. Por ello, su pérdida también puede tener consecuencias sociales y económicas. La advertencia del ecólogo del CNRS dirige la atención hacia daños que se desarrollan durante una ola de calor y que podrían hacerse visibles solo a lo largo de los años.

Fuentes

  • Franceinfo
  • Météo-France
  • CNRS Ecología y Medio Ambiente
  • CNRS