Arcachon – 28.07.2026: Mientras el gran incendio en Gironda está estabilizado, según las autoridades, el ecólogo Philippe Grandcolas reclama una transformación a largo plazo de los paisajes especialmente expuestos al fuego. El subdirector científico del Instituto de Ecología y Medio Ambiente del CNRS declaró al canal Franceinfo que los ecosistemas resilientes necesitan diversidad. Los incendios en el suroeste revelaron los límites de una vegetación uniforme en grandes extensiones bajo condiciones de calor extremo.
Durante la noche del lunes al martes, los equipos de emergencia combatieron varios nuevos focos de incendio al norte de Le Porge y en el norte de la península de Cap-Ferret. Según las autoridades, los incendios pudieron ser controlados; la superficie ya quemada no aumentó. Sin embargo, la operación aún no ha concluido. En el interior de Gironda se esperaban temperaturas de entre 33 y 35 grados para el 28 de julio. A ello se sumaban vientos que pueden reavivar brasas y dificultar las labores de extinción.
Grandcolas hace referencia al paisaje histórico de Las Landas, donde los bosques, las superficies agrícolas y las zonas abiertas estaban más estrechamente interconectados. Esta organización podría frenar la propagación de los incendios al interrumpir grandes superficies continuas de combustible. No se trata de una instrucción inmediata para los bomberos, sino de una directriz ecológica para la reforestación, el uso del suelo y la prevención de incendios.
La composición de los bosques también desempeña un papel importante, según los investigadores. En mayo, el CNRS señaló que los incendios de vegetación intensos o recurrentes pueden dañar permanentemente los suelos y los ecosistemas. El fuego puede homogeneizar los paisajes y crear así condiciones en las que los incendios posteriores se propaguen con mayor facilidad. Los resultados de investigación del instituto también sugieren que los bosques con varias especies de árboles pueden conservar mejor su productividad ante sequías crecientes y repetidas que las masas forestales pobres en especies.
De estos hallazgos surgen cuestiones prácticas para el periodo posterior a la extinción. Los municipios, los propietarios forestales y las autoridades estatales deben decidir qué especies de árboles plantar, qué zonas abiertas preservar y cómo diseñar las transiciones entre bosque, asentamientos y agricultura. Los cortafuegos por sí solos no sustituyen una planificación paisajística a largo plazo. Al mismo tiempo, deben conciliarse la resiliencia ecológica, el aprovechamiento económico y la protección de las zonas habitadas.
Grandcolas describe el cambio climático como una normalidad en constante transformación, a la que apenas es posible adaptarse por completo. Por ello, su propuesta apunta a paisajes capaces de limitar los daños sin crear la ilusión de un control total. En Gironda, los equipos de emergencia continúan vigilando las brasas y los posibles nuevos focos de incendio; debido al calor y al viento previstos, la zona permanece bajo vigilancia reforzada.
Fuentes
- Franceinfo
- Agence France-Presse
- CNRS
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