El 2 de junio parece a primera vista un día normal de comienzos de verano en el calendario. Pero un vistazo a la historia muestra otra cosa: en esta fecha se tomaron decisiones políticas con enormes consecuencias, desaparecieron monarquías, surgieron nuevas repúblicas y en Francia un disparo mortal marcó la historia.
En la historia mundial, el 2 de junio de 1946 es una de las fechas más importantes de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Ese día, los italianos votaron en un referéndum para abolir la monarquía. El rey Humberto II tuvo que exiliarse, y Italia se declaró república. Tras los años del fascismo bajo Mussolini, el país buscaba un comienzo radicalmente nuevo. Hasta hoy, Italia celebra el “Día de la República” el 2 de junio. Se podría decir que ese día los italianos pulsaron el botón de reinicio político.
Otro evento con atención mundial ocurrió el 2 de junio de 1953 en Londres. En este día, la reina Isabel II recibió oficialmente la corona del Reino Unido. Millones de personas siguieron la ceremonia por televisión por primera vez. La transmisión convirtió a la joven monarca en una icónica figura mundial prácticamente de la noche a la mañana. Muchos historiadores ven esto como un momento clave de la sociedad mediática moderna. De repente, el mundo entero se sentó frente a la pantalla, algo bastante sorprendente para esa época.
También los Estados Unidos vivieron momentos importantes el 2 de junio. En 1886, el presidente Grover Cleveland se casó en la Casa Blanca. Hasta hoy, ha sido el único presidente en funciones de EEUU que celebra su boda allí. Entre asuntos de Estado y preparativos de la boda, seguramente hubo mucho ajetreo en la Casa Blanca aquel día.
¿Pero Francia?
Ahí se pone especialmente interesante.
El 2 de junio de 1793 marca un punto de inflexión en la Revolución Francesa. Ese día, los radicales jacobinos mandaron arrestar a numerosos diputados moderados de los girondinos. Así comenzó la fase que más tarde se conocería como “el Reino del Terror”. Bajo el liderazgo de Maximilien Robespierre, la revolución se salió cada vez más de control. Miles de personas acabaron bajo la guillotina.
Originalmente, la revolución prometía libertad, igualdad y fraternidad. Al final, en muchos lugares predominaban el miedo y la desconfianza. Aquí radica una de las grandes ironías de la historia: ¿cuántas veces los movimientos políticos que exigen libertad se transforman luego en sistemas de opresión?
El 2 de junio reaparece en uno de los capítulos más emocionales de la historia reciente francesa.
El 2 de junio de 1967, el sha de Persia, Mohammad Reza Pahlavi, visitó Berlín Occidental. Durante protestas contra su visita, un policía disparó y mató al estudiante Benno Ohnesorg. Aunque el evento ocurrió en Alemania, desató intensos debates en Francia sobre la violencia policial, el poder estatal y la protesta social. Pocos meses después, el movimiento estudiantil se radicalizó en toda Europa. El famoso Mayo del 68 en París no surgió de la nada; muchos conflictos ya se habían estado gestando previamente.
Francia también tiene una fecha simbólica el 2 de junio. En 1983, el poeta senegalés y ex presidente Léopold Sédar Senghor fue el primer africano en ser admitido en la Académie française. Fue mucho más que un honor cultural. Senghor representaba la conexión entre Francia y África, el idioma francés como un patrimonio cultural mundial y la compleja historia compartida entre la potencia colonial y sus antiguas colonias.
Su ingreso demostró que Francia empezaba a contemplar su pasado con mayor matiz, un proceso que continúa hasta hoy.
También desarrollos técnicos y culturales marcaron el 2 de junio. En 1973, se inauguró en Ámsterdam el Museo Van Gogh. Desde entonces, millones de visitantes recorren las exposiciones del pintor holandés. Sus obras ya no solo cuelgan en museos: se encuentran en pósteres, tazas, salvapantallas y casi en cada segundo calendario artístico en el mundo.
Un evento más pequeño pero muy emblemático ocurrió en 1980: comenzó la venta del Cubo de Rubik en Alemania. Pocos juguetes simbolizan tanto la década de los 80. Quien poseía un cubo de Rubik, solía pasar horas girándolo frenéticamente con la firme convicción de que la solución estaba a la vuelta de la esquina. Spoiler: la mayoría de las veces no era así.
Pero el 2 de junio no solo rememora eventos políticos en Francia. El día también recuerda la fuerza cultural del país. En varias ocasiones se estrenaron importantes óperas, incluyendo obras de Daniel-François-Esprit Auber, uno de los compositores franceses más renombrados del siglo XIX. París se convirtió entonces en el centro musical de Europa. Quien se consideraba importante, quería actuar allí.
Los efectos de muchos eventos del 2 de junio llegan hasta nuestro presente.
La república italiana sigue existiendo hoy. La monarquía británica continúa tras la muerte de Isabel II con el rey Carlos III. Los debates sobre revolución, radicalización política y violencia estatal preocupan a Francia igual que a otras democracias. Las preguntas sobre poder, libertad y cohesión social a menudo resultan asombrosamente similares hoy como hace siglos.
La historia raramente sigue una línea recta. Más bien se parece a un río lleno de rápidos, curvas y cambios inesperados de dirección.
Y el 2 de junio es un ejemplo perfecto de ello.
En una sola fecha se encuentran revolucionarios con monarcas, poetas con estadistas, fundadores de museos con inventores de juegos de paciencia. Algunas decisiones cambiaron países enteros. Otras dejaron “solo” huellas culturales. Pero juntas forman una imagen fascinante de cuán estrechamente están entrelazadas la política, la sociedad y la cultura.
Y por eso vale la pena mirar atrás, porque a menudo solo en el pasado entendemos por qué el presente es como es.