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Nachrichten.fr · July 23, 2026

El 23 de julio y la cuestión del poder

El 23 de julio conecta dos escenas muy diferentes: una sala de tribunal en París y unos cuarteles en El Cairo. En Francia comenzó en 1945 el juicio contra el mariscal Philippe Petain, antiguo jefe del régimen de Vichy. En Egipto, en 1952, jóvenes oficiales pusieron en marcha un movimiento que derribó la monarquía del rey Faruk. Aquí, el ajuste de cuentas judicial con la colaboración; allí, un golpe militar en nombre de la renovación nacional. Ambos días giran en torno a la misma incómoda pregunta: ¿quién puede hablar en nombre de un país después de una crisis?

El 23 de julio de 1945 se abrió ante el Alto Tribunal de Justicia de París el proceso contra Petain. El acusado tenía 89 años, era célebre como héroe de Verdún de la Primera Guerra Mundial y se había convertido, como jefe de Estado de Vichy, en símbolo de la colaboración francesa con la Alemania nazi. Precisamente ese contraste daba al juicio su fuerza explosiva. En el banquillo no se sentaba un funcionario cualquiera, sino una figura cuyo retrato había colgado en otro tiempo en oficinas públicas y escuelas.

Francia vivía entonces todavía en pleno eco de la liberación. La ocupación había terminado hacía apenas un año, muchas familias buscaban a desaparecidos, y el duelo y la ira convivían muy cerca. Al mismo tiempo, la épuration, la depuración de colaboradores, amenazaba con derivar en venganza privada. Por ello, el proceso debía hacer más que establecer un castigo. Debía separar visiblemente al nuevo Estado republicano de Vichy y defender el monopolio de la violencia de la justicia frente al furor de la calle.

Petain negó haber traicionado a Francia. Presentó su política como un escudo que había evitado algo peor. La acusación, en cambio, veía ataques contra la seguridad interior del Estado y colaboración con el enemigo. Este conflicto sigue yendo hoy mucho más allá de la persona de Petain. ¿Puede la responsabilidad política desaparecer tras la coacción, la edad o la supuesta razón de Estado? La pregunta sigue siendo inquietante, porque toca el nervio de toda democracia bajo presión.

El Alto Tribunal de Justicia declaró a Petain culpable el 15 de agosto de 1945 y le impuso la pena de muerte y la indignidad nacional. Charles de Gaulle conmutó la ejecución por cadena perpetua debido a la avanzada edad de Petain. La sentencia no borró los crímenes del régimen de Vichy ni curó a la sociedad. Pero marcó un límite: la República declaró que el poder no queda libre de rendir cuentas por condecoraciones, recuerdos o uniformes. Una frase bastante clara, incluso sin micrófono ni estudio de televisión.

Siete años después, el 23 de julio de 1952, comenzó al otro extremo del Mediterráneo una noche que reordenó la historia de Egipto. Los Oficiales Libres, un círculo de militares más jóvenes en torno a Mohammed Nagib y Gamal Abdel Nasser, tomaron puntos decisivos en El Cairo. Su objetivo era el rey Faruk, cuya corte era considerada corrupta y cuya monarquía estaba asociada para muchos egipcios con la desigualdad social, la influencia británica y la derrota en la guerra de 1948.

El golpe se desarrolló inicialmente de forma sorprendentemente controlada. Faruk abdicó el 26 de julio y abandonó el país. La monarquía continuó existiendo formalmente algunos meses más, pero su sustancia política había desaparecido. El 18 de junio de 1953, los nuevos gobernantes proclamaron la República. Nasser se convirtió después en el rostro definitorio del nuevo Egipto: nacionalismo, promesas de reforma social, un Estado fuerte y la exigencia de plena independencia se fusionaron en un poderoso relato.

Este relato no fue en absoluto solo liberación. Los Oficiales Libres eliminaron a partidos y adversarios políticos; los espacios de libertad democrática siguieron siendo estrechos. Precisamente ahí reside el contraste histórico con París. Francia intentó en 1945 restablecer la legitimidad de un Estado mediante un proceso judicial público. En El Cairo, un ejército fundamentó su legitimidad en la revolución y la salvación nacional. Ambos caminos buscaban orden después de una crisis, pero condujeron a culturas políticas muy diferentes.

Francia no estuvo al margen del giro egipcio. El canal de Suez llevaba desde el siglo XIX una fuerte impronta francesa, sobre todo a través de Ferdinand de Lesseps y la compañía del canal. Cuando Nasser nacionalizó el canal en 1956, Francia, Gran Bretaña e Israel respondieron con el ataque a Egipto. La crisis de Suez mostró brutalmente hasta qué punto el 23 de julio de 1952 había sacudido el antiguo orden colonial de poder. París quería asegurar su influencia; El Cairo exigía soberanía. El canal se convirtió en el cuello de botella de la política mundial.

¿Qué une al viejo mariscal en una sala de tribunal parisina con los jóvenes oficiales de El Cairo? Ambas historias muestran que la dignidad nacional es un concepto peligrosamente flexible. Puede impulsar a una sociedad a exigir responsabilidades por crímenes. Pero también puede sofocar a la oposición cuando un gobierno se declara por sí solo portavoz del pueblo. La historia no ofrece un manual de instrucciones, sino más bien una brújula con algunos arañazos.

El 23 de julio sigue teniendo efectos en el presente. En Francia, el recuerdo de Vichy continúa siendo una medida para abordar el antisemitismo, la complicidad estatal y la seducción política. En Egipto, la revolución de 1952 sigue siendo un punto central de referencia para la autointerpretación del Estado. Y Suez recuerda que las rutas comerciales nunca son meras líneas en un mapa. Detrás de ellas están el poder, el trabajo, las materias primas y la cuestión de quién decide sobre el acceso.

Así, este día del calendario pertenece a esas fechas en las que la historia no permanece como un telón de fondo lejano. Comparece ante un tribunal, marcha por las puertas de los cuarteles y navega por un canal entre dos mares. A veces lleva toga, a veces botas. Pero su núcleo sigue siendo el mismo: el poder exige memoria, y la memoria exige juicio.

Fuentes

  • Ministerio de Justicia: 80 años del juicio contra el mariscal Petain
  • Chemins de memoire: Inicio del proceso contra Petain el 23 de julio de 1945
  • Gobierno de El Cairo: Revolución del 23 de julio de 1952
  • Archivos Nacionales de Estados Unidos: Antecedentes y consecuencias de la crisis de Suez

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