Perpiñán – 05.08.2026: En las zonas vitivinícolas de los departamentos de Aude y Pirineos Orientales, el calor excepcional ha adelantado considerablemente la vendimia. Las uvas han madurado tan rápido este verano que numerosas explotaciones han tenido que reorganizar su cosecha a corto plazo. Las variedades de maduración temprana ya se están recolectando; al mismo tiempo, los viticultores controlan a diario la evolución de las demás parcelas.
Las zonas más afectadas son principalmente los emplazamientos costeros y los viñedos cálidos del Rosellón, así como partes de las Corbières. Algunas explotaciones ya habían comenzado la vendimia a mediados de julio. Según fuentes del sector, la cosecha empezó en varias bodegas aproximadamente una semana antes de la fecha habitualmente prevista y, en algunos lugares, incluso antes que en anteriores años de calor extremo.
Las altas temperaturas aceleran la acumulación de azúcar en las bayas y, con ello, acortan el margen de tiempo para la vendimia. Sin embargo, el contenido de azúcar por sí solo no determina el día óptimo de recolección. La acidez, los aromas y el estado de las uvas son igualmente importantes. Si permanecen demasiado tiempo en la vid, la frescura y el equilibrio de los futuros vinos pueden verse afectados. Por ello, las explotaciones deben decidir con rapidez, sin perder de vista los distintos ritmos de maduración de sus parcelas.
La campaña adelantada también modifica la organización del trabajo. Los trabajadores temporales se necesitan antes y los equipos de vendimia suelen empezar en las primeras horas de la mañana debido al calor. En los Pirineos Orientales, algunas ofertas de empleo para la vendimia ya se publicaban desde mediados de agosto; otras explotaciones habían previsto el inicio de los trabajos para finales de julio. Las fechas difieren considerablemente según la variedad de uva, la ubicación y las condiciones meteorológicas.
Los viticultores del sur de Francia observan desde hace años que la vegetación comienza antes y que el calendario de la cosecha se desplaza. Jean-Marie Fabre, viticultor de Fitou, en el departamento de Aude, y presidente de la asociación de viticultores independientes, ya había señalado esta evolución a largo plazo en julio. Por tanto, una vendimia temprana ya no es un fenómeno excepcional. Lo inusual esta vez es sobre todo la velocidad con la que muchas uvas han alcanzado la madurez.
Para numerosas bodegas, el calor se suma a una situación económica ya de por sí difícil. En el Rosellón, la sequía y los bajos rendimientos han lastrado a las explotaciones en los últimos años. Un inicio temprano de la vendimia no significa en absoluto una cosecha mayor: el estrés hídrico puede provocar bayas más pequeñas y un menor rendimiento de zumo.
Incluso dentro de una misma explotación, la maduración puede diferir mucho. Entre los cálidos emplazamientos costeros y los viñedos situados a mayor altitud puede haber varios días o semanas de diferencia. Mientras en algunas parcelas ya se está cosechando, otras explotaciones preparan nuevas pasadas de vendimia. Solo tras la finalización de la vendimia y la elaboración de los primeros vinos podrá evaluarse el volumen de la cosecha y la calidad que alcanzará la añada.
Fuentes
- Franceinfo
- TF1 Info
- Le Parisien
- France Travail
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