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Nachrichten.fr · May 18, 2026

El caso Epstein: nueva pista en París

El caso del financista estadounidense Jeffrey Epstein se está transformando en Francia en un complejo jurídico y político propio. Tras la reapertura de nuevas investigaciones por parte de la Fiscalía de París a principios de 2026, ahora se anuncian más presuntas víctimas. Según la Procureure de París, Laure Beccuau, en las últimas semanas alrededor de diez personas adicionales se han puesto en contacto con la Justicia. En total, algo más de veinte personas han contactado hasta ahora con las autoridades instructoras.

Con ello toma nueva dinámica un expediente que en Francia había quedado durante mucho tiempo más bien al margen del procesamiento internacional del caso Epstein. Mientras la atención pública hasta ahora se concentraba principalmente en Estados Unidos y el Reino Unido, la cuestión de qué papel jugó París en la red del multimillonario fallecido en 2019 pasa ahora a primer plano.

Investigaciones sobre trata de personas y estructuras financieras

La justicia francesa abrió en febrero de 2026 dos investigaciones amplias. La primera se refiere a posibles delitos sexuales y al presunto delito de trata de personas. La segunda se centra en conexiones financieras y posibles flujos de dinero en el entorno de Epstein.

El punto de partida de las pesquisas son, entre otras cosas, documentos y declaraciones procedentes de EE. UU. que han proporcionado a las autoridades francesas nuevas vías de investigación. En el núcleo está la cuestión de si Epstein contaba en Francia con ayudantes, contactos u organizaciones que hubieran permitido o asegurado los delitos presuntos.

Los investigadores se interesan en particular por redes internacionales entre el mundo de la moda, las finanzas y las élites sociales. Francia tiene en este contexto una importancia especial, porque París ha sido durante décadas un punto de encuentro central para agencias internacionales, inversores y redes adineradas.

El piso de la Avenue Foch

Una atención especial recae en el lujoso piso de Epstein en la Avenue Foch, en el 16. Arrondissement de París. La dirección, prestigiosa y próxima al Arc de Triomphe, figura entre las zonas residenciales más caras de Europa y durante años fue punto de encuentro de empresarios internacionales, diplomáticos y celebridades.

Los investigadores franceses vienen examinando desde hace tiempo qué personas entraban y salían de ese piso y si la vivienda formaba parte de un sistema más amplio. No se trata solo de indagar sobre posibles delitos concretos, sino también sobre quiénes tenían conocimiento de lo ocurrido y por qué las señales de alerta aparentemente permanecieron años sin consecuencias.

El caso toca así un tema sensible de la sociedad francesa: la estrecha conexión entre poder económico, prestigio social y silencio institucional. Especialmente en París existen tradicionalmente redes muy entrelazadas entre política, economía, industria del lujo y medios. Ahora los investigadores deben aclarar si tales estructuras dificultaron la investigación.

El papel de Jean-Luc Brunel

En la parte francesa del caso Epstein, el antiguo agente de modelos Jean-Luc Brunel desempeña un papel clave. Brunel fue considerado durante años un estrecho colaborador de Epstein y se movía en el negocio internacional del modelaje entre París, Nueva York y Miami.

Varias mujeres le acusaron de reclutar deliberadamente a modelos jóvenes para Epstein o de haber abusado sexualmente de ellas. Brunel fue detenido en Francia en 2020 y acusado de presunta violación de menores y de acoso sexual.

Su muerte en 2022 en prisión preventiva terminó el proceso de forma abrupta, pero dejó muchas preguntas abiertas. Oficialmente se determinó el suicidio. Los críticos, sin embargo, lamentaron que con ello se perdieran testimonios importantes y posibles pistas sobre otros implicados.

Por ello, el papel de Brunel sigue hoy siendo central en las investigaciones francesas. Muchos testimonios de presuntas víctimas coinciden con las acusaciones previas contra él y dibujan el retrato de una red internacional de captación en el entorno de la industria de la moda.

Nueva atención sobre la industria del modelaje

Con las nuevas pesquisas vuelven a ponerse en el punto de mira antiguas acusaciones contra Gérald Marie. El antiguo responsable para Europa de la prestigiosa agencia Elite ya fue acusado en el pasado por varias mujeres de haber cometido agresiones sexuales. Marie niega todas las acusaciones.

El caso ha sacudido de forma sostenida a la industria internacional del modelaje. Durante décadas se la percibió como un entorno con enormes asimetrías de poder: modelos jóvenes, a menudo menores, se enfrentaban a un ámbito de agencias influyentes, fotógrafos e inversores. Los críticos llevan tiempo denunciando que el sector toleró sistemáticamente traspasos de límites.

El escándalo Epstein intensifica de nuevo este debate. Los investigadores franceses están ahora examinando si ciertas estructuras de las agencias o dependencias económicas jugaron un papel en silenciar a las presuntas víctimas o en impedir declaraciones.

Preguntas jurídicas complicadas

Las nuevas declaraciones no se traducen de entrada en acusaciones. Para la Justicia comienza ahora un trabajo complicado: verificar testimonios, reconstruir posibles hechos y demostrar conexiones internacionales.

Especialmente delicadas son las cuestiones de prescripción. Muchos de los delitos presuntos ocurrieron hace décadas. Aunque en Francia los plazos de prescripción para delitos sexuales contra menores se han ampliado en los últimos años, la tramitación judicial de casos antiguos sigue siendo difícil.

A ello se suma la dimensión internacional. Numerosos testigos posibles, documentos y datos financieros se encuentran fuera de Francia. Las investigaciones requieren por tanto una estrecha cooperación con las autoridades estadounidenses y con organizaciones policiales internacionales.

Los juristas también subrayan que la justicia francesa está ahora bajo una observación particular. En el pasado se acusó al país de actuar con demasiada lentitud en casos que involucran a personas prominentes o influyentes.

Un caso con potencial explosivo político

El caso Epstein se está convirtiendo así cada vez más en un expediente con carga simbólica política. En el fondo no solo está la cuestión de la responsabilidad individual, sino el funcionamiento de las redes de élite.

¿Por qué los presuntos perpetradores pudieron moverse durante años en círculos de riqueza, prestigio social e influencia internacional sin temer consecuencias graves? ¿Por qué se ignoraron las señales de alarma? ¿Y qué papel desempeñaron instituciones que deberían haber ofrecido protección?

Estas preguntas van mucho más allá de Francia. Pero precisamente París tiene, en la percepción pública, una carga simbólica particular: como centro de la cultura internacional, de la industria del lujo y de las élites sociales. Que ahora, precisamente allí, se investiguen nuevas pistas en el complejo Epstein añade al caso una dosis extra de gravedad.

La justicia francesa afronta así un doble desafío. No solo debe esclarecer posibles delitos, sino también restablecer la confianza en la capacidad del Estado para investigar sin interferencias las estructuras de poder —incluso cuando llegan a los ámbitos más altos de la sociedad.

Autor: Daniel Ivers