Londres – 05.06.2026: Un informe reciente de la Oficina Nacional de Auditoría del Reino Unido (NAO) ha revelado que el ex príncipe Andrew, Andrew Mountbatten-Windsor, obtuvo ingresos a través del subalquiler de tres cottages en la propiedad Royal Lodge, a pesar de vivir allí sin pagar renta. Esto plantea serias preguntas sobre la adecuación y transparencia de los acuerdos financieros dentro de la familia real británica.
Andrew Mountbatten-Windsor firmó en 2003 un contrato de arrendamiento por 75 años para la Royal Lodge, que le permitía habitar la propiedad por un alquiler simbólico de una llamada “pizca de sal” por año. Para ello realizó un pago inicial de un millón de libras y se comprometió a invertir alrededor de 7,5 millones de libras en renovaciones. A pesar de estos compromisos, vivió más de dos décadas sin pagar renta en la villa de 30 habitaciones.
El informe de la NAO también muestra que tres de los ocho cottages en el terreno fueron subalquilados por el ex príncipe. Los ingresos obtenidos iban directamente a Andrew, mientras que él no pagaba renta por el edificio principal. No se mencionaron cifras concretas sobre el monto de los ingresos por alquiler en el informe, lo que generó críticas de políticos como Margaret Hodge. Ella exigió una divulgación exhaustiva para transparentar los hechos.
Además, el informe analiza la situación habitacional de las hijas de Andrew, la princesa Beatrice y la princesa Eugenie. Ambas residen en viviendas reales en Londres, cuyo pago de renta es asumido con fondos privados del rey Carlos III, su tío. Este acuerdo ha desatado debates sobre el uso de fondos públicos para miembros familiares que no desempeñan funciones oficiales reales.
Las revelaciones surgen en un momento en que la monarquía británica enfrenta una presión creciente para revisar sus procesos financieros y aumentar la transparencia. Tanto el público como los responsables políticos demandan una investigación profunda de los arreglos financieros dentro de la familia real para garantizar un uso responsable y justo de los fondos públicos.
En conjunto, los resultados del informe de la NAO arrojan una luz crítica sobre las prácticas financieras de Andrew Mountbatten-Windsor y su familia. Las demandas de mayor apertura y rendición de cuentas en relación con el uso de residencias reales y las transacciones financieras asociadas probablemente aumentarán en los próximos meses.
El gobierno y la Casa Real enfrentan ahora el desafío de recuperar la confianza perdida de la población. Para ello son necesarias informaciones claras y transparentes sobre los acuerdos financieros y, si fuera preciso, ajustes que se adecuen a los estándares modernos de responsabilidad.
Estos desarrollos podrían cambiar a largo plazo la percepción pública de la monarquía británica y reavivar el debate sobre la financiación y la gestión de las residencias reales.
Fuentes
- AP News
- The Guardian
- ABC News