Nanterre – 08.08.2026: El obispo de Nanterre, Matthieu Rougé, ha hablado de profunda vergüenza ante la violencia sexual en la Iglesia católica. En una entrevista reciente afirmó que la Iglesia debe ser un lugar seguro. Sus palabras se dirigen a las víctimas, cuyas experiencias fueron ignoradas, silenciadas o tratadas de forma inadecuada dentro de las estructuras eclesiásticas durante décadas.
Rougé dirige desde 2018 la diócesis de Nanterre, en el departamento de Hauts-de-Seine, al oeste de París. Allí existe un servicio de acogida y escucha para personas que han sufrido abusos o agresiones en el entorno eclesiástico. Según la diócesis, trabajan conjuntamente especialistas en psicología, medicina, derecho y atención pastoral. El servicio recibe denuncias y acompaña a las víctimas en los pasos posteriores.
Con su declaración, el obispo se remite a las conclusiones de la Comisión Independiente sobre Abusos Sexuales en la Iglesia, Ciase. Su informe, publicado en octubre de 2021, estimó que desde 1950 unas 330.000 personas en Francia podrían haber sufrido violencia sexual durante su minoría de edad por parte de clérigos u otras personas vinculadas a la Iglesia. Se trata de una estimación obtenida científicamente, no de un recuento de casos registrados individualmente.
Además de los hechos, la gravedad del escándalo incluye las consecuencias de décadas de silencio. La Conferencia Episcopal Francesa y numerosas diócesis han creado, tras el informe de la Ciase, procedimientos de reconocimiento, indemnización y acompañamiento. Estas iniciativas existen junto a las investigaciones estatales y los procesos judiciales. No sustituyen ni a la justicia penal ni a la obligación de denunciar posibles delitos ante las autoridades competentes.
En marzo de 2026, los obispos franceses aprobaron una nueva estructura permanente denominada Renaître. Su objetivo es acompañar a las personas que sufrieron violencia sexualizada en el entorno eclesiástico cuando eran niños o adolescentes. El modelo debe incorporar la experiencia de la anterior instancia independiente de reconocimiento e indemnización, Inirr, así como de los servicios diocesanos de escucha. Según la Iglesia, la Inirr pondrá fin a su labor a finales de agosto de 2026.
Tras la publicación del informe de la Ciase, Rougé ya había declarado que la Iglesia debía garantizar la protección mediante formación, normas claras y un tratamiento fiable de las denuncias. En la diócesis de Nanterre, esto incluye cursos de formación para las personas que trabajan con menores, así como medidas de precaución establecidas para las instituciones eclesiásticas. Sin embargo, estos instrumentos solo son eficaces si los responsables toman en serio las denuncias y las transmiten de inmediato a los organismos competentes.
La declaración actual del obispo no contiene nuevas acusaciones concretas ni se refiere a un caso individual. Más bien reafirma una responsabilidad institucional: las víctimas deben ser escuchadas de forma independiente, los posibles delitos deben ser comunicados a la justicia y las medidas de protección deben revisarse en la vida cotidiana de la Iglesia. El servicio de escucha de la diócesis de Nanterre sigue disponible como punto de contacto.
Fuentes
- Franceinfo
- Diócesis de Nanterre
- Iglesia católica en Francia
- Vatican News
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