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Nachrichten.fr · June 1, 2026

El plátano millonario de Metz: robado, reemplazado y de nuevo tema de conversación en el mundo del arte

A veces el mundo del arte escribe historias que parecen una broma. En Metz, Francia, bastó un solo gesto para hacer desaparecer temporalmente una de las obras de arte contemporáneo más conocidas: un visitante se llevó el plátano de la pared.

Justamente esta modesta pieza de fruta forma la parte efímera de la instalación “Comedian” del artista italiano Maurizio Cattelan. La obra consiste en un plátano fijado a la pared con cinta adhesiva y lleva años siendo uno de los objetos artísticos más discutidos del mundo. Cuando la fruta desapareció a finales de mayo en el Centre Pompidou-Metz, el museo reaccionó de inmediato y presentó una denuncia.

La verdadera sorpresa, sin embargo, está en otro lado. El valor material del plátano prácticamente no importa. Quien piense en esta obra de arte como una pieza especialmente cara de fruta, pierde el núcleo de la idea. Lo determinante es el certificado de autenticidad y las instrucciones precisas del artista para su presentación. El plátano en sí solo cumple una función simbólica y se reemplaza regularmente tan pronto como está maduro o poco presentable.

En eso reside parte de la fascinación.

Desde su primera presentación en 2019 en la feria de arte Art Basel en Miami, la obra ha generado acalorados debates. Los críticos la ven como una provocación; los defensores, como una brillante reflexión sobre el mercado del arte. La pregunta flota hasta hoy sobre la obra como una nube tormentosa: ¿qué compran exactamente los coleccionistas cuando pagan millones por un plátano?

La discusión adquirió mayor dinamismo cuando uno de los ejemplares fue subastado en 2024 por más de seis millones de dólares. Para muchas personas esto suena absurdo. Otros ven en esta irritación parte del concepto artístico. Al fin y al cabo, Cattelan lleva décadas ocupándose de los mecanismos de atención, prestigio y percepción pública.

Que el plátano desaparezca o sea comido repetidamente ya es casi parte de la historia de la obra. Poco después del estreno un artista de performance causó titulares al comerse la fruta expuesta. Incidentes similares ocurrieron después en Corea del Sur e incluso una vez en Metz. Cada vez, la reacción fue sorprendentemente poco espectacular: el plátano fue reemplazado y la obra permaneció.

Una locura de alguna forma.

El reciente incidente se integra perfectamente en la historia de “Comedian”. No se produjo daño permanente. No obstante, el museo criticó la acción porque los visitantes no pudieron disfrutar temporalmente de una parte de la exposición.

Quizás es este nuevo suceso el que muestra por qué la obra sigue funcionando hoy. Un plátano en una pared genera en todo el mundo reportajes, debates y desconcierto. Provoca preguntas sobre el valor, el significado y la atención, y eso parece ser la verdadera obra de arte.

Mientras el plátano robado ya fue reemplazado, el debate continúa. La fruta se pudre. La idea detrás de ella permanece sorprendentemente duradera.

Por C. Hatty