Tras los primeros éxitos en la lucha contra el enorme incendio forestal en los Pirineos Orientales, la atención de los efectivos franceses se dirige ahora hacia dos nuevos focos en el sur del país. Mientras la situación cerca de Perpiñán se relaja poco a poco, los incendios en los departamentos de Drôme y Hérault se están convirtiendo en un serio desafío.
En los Pirineos Orientales, cientos de bomberos lograron contener en gran medida la propagación de las llamas. El fuego ya ha destruido alrededor de 4.600 hectáreas de vegetación y obligó a casi 10.000 personas a abandonar sus hogares por precaución. A pesar de los avances significativos, el peligro persiste. La sequía y el fuerte viento de tramontana podrían avivar en cualquier momento nuevas brasas. Por ello, numerosos equipos siguen en el lugar para evitar un resurgimiento.
Cuando apenas se vislumbra una mejora allí, otros dos grandes incendios pasan al primer plano. En el departamento de Drôme, las llamas ya se han extendido por unas 450 hectáreas de terreno seco. La vegetación excepcionalmente reseca dificulta enormemente las tareas de extinción. La dirección del viento y el frente de fuego cambian una y otra vez, por lo que los equipos deben ajustar continuamente su estrategia.
También en el vecino Hérault la situación se agrava. Allí ya se han quemado alrededor de 250 hectáreas. Las altas temperaturas y el viento persistente crean condiciones ideales para una mayor propagación. Las autoridades siguen la evolución con atención y mantienen fuerzas de extinción adicionales en reserva.
La presente temporada de incendios forestales comenzó inusualmente pronto. Tras una ola de calor extraordinariamente intensa, suelos, bosques y matorrales están muy resecos. Con tales condiciones, basta una pequeña chispa para que un fuego se propague a una velocidad vertiginosa. Según el Ministerio del Interior francés, la superficie quemada hasta ahora ya supera la registrada a la misma altura del año pasado.
Para apoyar a los efectivos franceses, también interviene la Unión Europea. Cuatro aviones adicionales de extinción refuerzan la lucha contra el fuego desde el aire y deben ayudar especialmente donde el terreno de difícil acceso dificulta la actuación en tierra.
Los próximos días darán pocas treguas a los bomberos. Para numerosos departamentos del sur de Francia sigue vigente un alto riesgo de incendios forestales. Además, los meteorólogos esperan una nueva ola de calor, que aumenta aún más el riesgo de nuevos fuegos. Francia se enfrenta así de nuevo a un verano en el que la sequía, el viento y las temperaturas extremas forman una mezcla peligrosa.
Autor: Andreas M. Brucker