Kinshasa – 01.06.2026: La República Democrática del Congo (RD Congo) y Uganda están luchando desde mayo de 2026 contra un brote de la enfermedad del ébola, causado por el virus Bundibugyo. Hasta el 29 de mayo, en la RD Congo se han registrado 125 casos confirmados, incluyendo 17 muertes. Además, hay 906 casos sospechosos con 223 fallecimientos. Uganda reporta nueve casos confirmados, incluyendo una muerte, de los cuales al menos tres están relacionados con desplazamientos desde la RD Congo.
Ante la propagación transfronteriza, Uganda cerró temporalmente la frontera con la RD Congo el 27 de mayo de 2026 para contener la difusión del virus. Esta medida excluye a los equipos autorizados de respuesta al ébola, entregas humanitarias, transporte de alimentos y carga, así como a las fuerzas de seguridad, quienes deben someterse a estrictos controles de salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado desde el 17 de mayo de 2026 el brote como una emergencia sanitaria internacional. Esta clasificación subraya la urgencia de medidas coordinadas y una colaboración intensa entre los países afectados para evitar una mayor propagación regional y proteger la salud pública de manera efectiva.
La transmisión del ébola se centra principalmente en las provincias de Ituri, Norte de Kivu y Sur de Kivu, en el este de la RD Congo, donde las condiciones de inseguridad, los sistemas insuficientes de aislamiento y derivación, así como el seguimiento limitado de los contactos, complican la contención. Además, los conflictos violentos y la difícil accesibilidad a regiones remotas dificultan aún más las medidas sanitarias.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas ha ampliado su apoyo en la región afectada para gestionar la situación humanitaria vinculada a la epidemia. Esto es particularmente relevante dado que alrededor de 26,5 millones de personas en la RD Congo sufren de hambre aguda: solo en el este del país, casi 10 millones están en situación de crisis o emergencia.
Ruanda está implementando también en su vecindad medidas de protección extensas para evitar la propagación del virus. La población responde con gran vigilancia y resiliencia, aunque las preocupaciones sobre el riesgo de contagio y las restricciones en el tránsito fronterizo afectan la cotidianeidad de muchas familias.
Gracias a la distancia geográfica y a las precauciones adoptadas, Europa enfrenta actualmente un bajo riesgo de transmisión de ébola. La OMS y otras organizaciones internacionales continúan monitoreando intensamente la situación y brindan apoyo local para combatir la epidemia y estabilizar la infraestructura sanitaria.
La situación sigue siendo tensa. Es crucial que los países afectados actúen de manera conjunta con la comunidad internacional para contener la propagación del virus de ébola, proteger a la población y mitigar las consecuencias humanitarias.
Fuentes
- France Info