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Nachrichten.fr · June 27, 2026

Estudio climático: Sin el cambio climático provocado por el hombre esta ola de calor habría sido prácticamente imposible

La ola de calor persistente en Europa no solo establece nuevos récords de temperatura, sino que, según destacados científicos climáticos, también ofrece una señal clara de las consecuencias del cambio climático provocado por el hombre. Un estudio reciente de la red internacional de investigación World Weather Attribution llega a una conclusión clara: las temperaturas excepcionalmente altas habrían sido prácticamente imposibles bajo las condiciones climáticas de los años setenta.

Según los científicos, la diferencia decisiva no radica en la situación meteorológica en sí misma. Las altas presiones con aire caliente procedente del norte de África ya existían hace décadas. Pero hoy en día, una situación meteorológica similar se encuentra con una atmósfera considerablemente más cálida. Esto hace que las temperaturas aumenten mucho más que antes y alcancen valores que hace solo unas décadas eran casi inimaginables.

El análisis compara la actual ola de calor con el verano excepcionalmente caluroso de 1976. Entonces, una constelación meteorológica similar habría generado durante el día temperaturas medias aproximadamente 3,5 grados más bajas. También por las noches los valores habrían sido significativamente más bajos, alrededor de 2,4 grados. Precisamente estas noches cálidas se consideran especialmente problemáticas, ya que los edificios casi no se enfrían y el cuerpo humano se recupera peor del calor.

La Tierra se ha calentado aproximadamente 1,1 grados Celsius en los últimos cincuenta años. Aunque a primera vista pueda parecer un cambio relativamente pequeño, tiene un efecto enorme en eventos meteorológicos extremos. Las olas de calor ocurren con mayor frecuencia, duran más tiempo y alcanzan picos significativamente más altos que hace solo unas décadas. El estudio actual confirma así un patrón que los científicos climáticos han observado durante años.

Especialmente problemática es la combinación de altas temperaturas y alta humedad ambiental. Los expertos hablan en este contexto de estrés térmico. Bajo tales condiciones, el cuerpo humano pierde parte de su capacidad para enfriarse adecuadamente mediante la sudoración. Esto aumenta significativamente el riesgo de golpes de calor, problemas circulatorios y otras complicaciones de salud.

Según cálculos de los científicos, alrededor del 45 por ciento de las 854 cis estudiadas en 30 países europeos alcanzaron valores históricos récord en estrés térmico o están a punto de hacerlo. Particularmente vulnerables son los ancianos, las personas con enfermedades crónicas, los niños pequeños y quienes trabajan al aire libre.

Europa se encuentra hoy entre las regiones del mundo que se calientan más rápido. Numerosos estudios científicos indican que los eventos de calor extremo se han multiplicado considerablemente en las últimas décadas. Con cada aumento adicional de la temperatura media global, aumenta la probabilidad de que olas de calor previamente excepcionales ocurran con mayor frecuencia en el futuro.

Por ello, el estudio actual no solo subraya la importancia de reducir de manera consistente las emisiones de gases de efecto invernadero. También pone un mayor énfasis en la adaptación a períodos de calor más frecuentes e intensos. Las cis están invirtiendo cada vez más en áreas verdes, zonas de sombra e infraestructuras resistentes al calor, mientras que las autoridades sanitarias están ampliando sus sistemas de alerta y reforzando las medidas de protección para los grupos de población especialmente vulnerables.

La ola de calor extraordinaria de este verano ofrece, según los investigadores, una nueva evidencia de que las condiciones climáticas en Europa ya han cambiado perceptiblemente. Lo que antes se consideraba un extremo poco frecuente, se está convirtiendo paso a paso en una realidad a la que la sociedad, la política y la economía deben adaptarse de forma permanente.

Un artículo de M. Legrand