París – 02.07.2026: Un análisis reciente del instituto vinculado al mundo económico Rexecode, que el jueves fue ampliamente recogido en Francia, concluye que las emisiones de CO2 asociadas a las importaciones compensan una parte considerable de las reducciones de emisiones logradas en el país. La base es el balance de emisiones por consumo, que considera no solo los gases de efecto invernadero generados en Francia, sino también los producidos en el extranjero que se deben al consumo interno.
Según los autores, este balance de consumo resulta notablemente superior a las emisiones medidas territorialmente. Un motor importante son los bienes con alta intensidad de CO2 producidos fuera de la UE. Según Rexecode, las importaciones procedentes de China contribuyen de forma significativa al balance basado en la demanda. El estudio señala incertidumbres metodológicas y dependencias de datos, pero considera las magnitudes políticamente relevantes porque relativizan los avances en la descarbonización nacional.
Rexecode aboga por una mayor articulación entre los objetivos climáticos y las políticas industrial y comercial. Entre las medidas mencionadas figuran una reindustrialización con producción de menor intensidad de emisiones en Francia, incentivos selectivos a la inversión en tecnologías climáticamente favorables y requisitos de transparencia y declaración de productos a lo largo de las cadenas de suministro internacionales. El objetivo es fortalecer la creación de valor con una menor huella de CO2 en el país, sin socavar la competitividad.
Los resultados coinciden con una fase en la que París prepara la tercera programación energética (PPE 3) y busca descarbonizar la generación eléctrica. Los organismos gubernamentales subrayan la expansión prevista de la electrificación en la industria, el transporte y la calefacción, así como medidas de eficiencia. Según Rexecode, sin embargo, el efecto podría diluirse si Francia sigue importando en gran medida productos intermedios intensivos en emisiones y, de ese modo, vuelve a comprar indirectamente parte de los ahorros territoriales.
A nivel europeo, el mecanismo de ajuste fronterizo del CO2 (MACF), introducido de forma gradual desde 2026, crea incentivos para tasar las emisiones en determinados sectores en la frontera. Quienes critican la posición de Rexecode consideran que el marco de la UE es suficiente, siempre que se implemente y amplíe con determinación. El instituto ve, no obstante, una necesidad adicional de instrumentos nacionales: datos de producto más precisos, programas de apoyo paralelos para sectores intensivos en energía en su transición a procesos más respetuosos con el clima, y la aceleración de las autorizaciones para infraestructuras industriales y de red.
El análisis aumenta la presión sobre el Gobierno y el Parlamento para no medir el progreso únicamente por los inventarios territoriales. Lo decisivo es si los patrones de consumo e importación son compatibles con los objetivos climáticos. Hasta ahora, desde las instituciones oficiales solo se han apuntado de forma aislada medidas adicionales concretas más allá de los planes existentes. El debate político se centra así con mayor intensidad en cómo orientar la reindustrialización, el comercio y la protección del clima de modo que se reduzcan las externalizaciones de emisiones y se alcancen los objetivos macroeconómicos.
Fuentes
- Franceinfo (contribución de audio)
- Rexecode (documento de trabajo, abril de 2026)
- Ministerio de Economía (PPE 3)
- Ministerio de Ecología (MACF)