Montpellier – 02.07.2026: La sala de apelación de Montpellier ha condenado al exinfluencer Boualem Naman, conocido en internet bajo el nombre “Doualemn”, a cinco meses de prisión con suspensión de la pena. El objeto del proceso fue un video publicado en TikTok en enero de 2025, que las magistradas y magistrados calificaron como “provocation non suivie d’effet à commettre un crime ou un délit” – es decir, como un llamamiento a cometer un delito que no desembocó en actos concretos.
En el centro del debate estaban el texto, el tono y el alcance del clip. Naman había pedido en una plataforma, en la que llegó a tener varios cientos de miles de seguidores, una “corrección severa” de un hombre considerado crítico con el gobierno. La fiscalía de Montpellier evaluó desde temprano la publicación como penalmente relevante. En comunicados procesales e informaciones locales se mencionó al fiscal Fabrice Belargent como el encargado de la acusación. La defensa destacó que Naman había lamentado su elección de palabras; el tribunal, por su parte, subrayó la responsabilidad de las cuentas con gran alcance cuando las declaraciones superan un umbral hacia la incitación a la violencia.
La pena ahora confirmada está suspendida; la sentencia incluye medidas, cuya concreción queda sujeta al texto escrito de la resolución. Ya en marzo de 2025 Naman había sido condenado de forma similar en primera instancia y presentó apelación. La decisión actual no pone necesariamente fin al procedimiento: otros recursos – por ejemplo ante el Tribunal de casación – son en principio posibles, siempre que se presenten dentro del plazo y con argumentos admisibles.
El caso también afecta al contexto del derecho administrativo. Contra Naman se habían dictado previamente órdenes de expulsión y una “Obligation de quitter le territoire français” (OQTF) que fueron parcialmente suspendidas por los tribunales administrativos. Estas medidas agravaron en 2025 las ya tensas relaciones entre París y Argel. Las autoridades francesas suelen invocar en estos procesos la prevención de riesgos y el orden público, mientras que las defensas esgrimen la proporcionalidad y la libertad de expresión.
Más allá del caso individual, la sentencia remite a una situación jurídica más amplia en el ámbito digital: los tribunales franceses sancionan las llamadas a la violencia incluso cuando no desembocan en actos inmediatos, siempre que exista una situación concreta de peligro o un espacio de resonancia social reconocible. Paralelamente, las plataformas están sometidas a la presión de moderar con rapidez los contenidos problemáticos. Para Naman, el fallo supone, además de la anotación en su historial penal, una vigilancia continua por parte de las autoridades judiciales y de extranjería; eventuales infracciones futuras podrían poner en peligro la suspensión de la pena y reactivar procedimientos administrativos.
Fuentes
- Franceinfo
- Le Parisien
- Le Monde
- Europe 1