Pasta, café, mostaza, harina… Desde hace varios meses los consumidores franceses observan un aumento en los precios de los alimentos, que actualmente incluso parece estar acelerándose.
El aumento de precios que se ha venido observando en los alimentos durante los últimos meses está principalmente relacionado con los problemas derivados de la crisis global del coronavirus. Debido a la pandemia, tanto los precios de las materias primas como los costos de transporte y embalajes han aumentado, informa el comercio minorista.
Sin embargo, el aumento de precios en frutos secos está ligado al mal tiempo. Las heladas del año pasado dañaron los cultivos frutales en Francia y redujeron los rendimientos de la cosecha. El aumento de precios en pasta y sémola se debe a que Canada, el mayor productor de trigo duro, tuvo una mala cosecha el año pasado.
Los alimentos que se ven especialmente afectados por la inflación son la pasta, con un incremento del 14% desde marzo del año pasado. Esto no se debe solo al aumento de los precios del trigo, sino también al de los embalajes. El precio de la celulosa, que se usa para fabricar cartón, también ha subido significativamente. En segundo lugar está la mostaza, con un aumento del 8%, debido a que el precio del aceite de girasol utilizado en su producción subió un 7,4%.
¿Se teme una escasez?
No: actualmente, de hecho, es únicamente el comportamiento de los consumidores lo que provoca faltantes en las estanterías de los supermercados. Las estanterías vacías son consecuencia del temor de los consumidores. Estos tienden en la situación actual a comprar más, causando a veces breves faltantes en las tiendas hasta que se pueda reponer la mercancía.
Los expertos consideran que la inflación en los alimentos continuará. La guerra en Ucrania provoca un fuerte aumento de los precios energéticos, que se refleja en el precio final de los productos en el comercio. Los fabricantes necesitan energía para la producción, el transporte, etc. Otra razón para un próximo incremento de precios es la siguiente: los precios actuales de algunos productos fueron calculados con base en los precios de las exportaciones de cereales ucranianos y rusos del año pasado. El contexto geopolítico actual se reflejará en los precios al consumidor sólo más adelante. Aunque Ucrania hace todo lo posible para seguir sembrando trigo y maíz, la guerra podría dificultar la cosecha y el transporte.
Dado que tres cuartas partes de la producción mundial de girasol es ruso-ucraniana, podría haber tensiones muy significativas. Rusia y Ucrania son también de los principales productores mundiales de trigo para alimentación animal. Por ello, es muy probable que el grano que se utiliza para alimentar terneros, vacas y cerdos se encarezca, lo que a su vez ocasionará que los productores tengan que vender sus productos cárnicos a mayor precio. Ucrania es también un importante productor de fertilizantes y exportador de pollos.