El rey Carlos III anunció que ya no se servirá foie gras en las residencias reales. El monarca sigue así una demanda de la organización “People for the Ethical Treatment of Animals” (Peta).
Fin al foie gras en el Palacio de Buckingham: el rey Carlos III ha prohibido la especialidad francesa en las mesas de las residencias reales, según se desprende de una carta del palacio dirigida a la organización Peta. Carlos, que durante mucho tiempo ha defendido la conservación de la naturaleza, la agricultura ecológica y la lucha contra el cambio climático, es considerado un opositor de larga data al foie gras.
“Muchas gracias por su carta sobre las cuestiones éticas relacionadas con el foie gras”, escribió el rey inglés en una carta de respuesta a la organización Peta (People for the Ethical Treatment of Animals). “Puedo confirmar que el foie gras ni se compra por la Casa Real ni se sirve en las residencias reales, y no hay planes para cambiar esta política”.
Se dice que Isabel II, fallecida el 8 de septiembre, disfrutaba mucho del foie gras. En una cena de estado en París en junio de 2014 con el entonces presidente François Hollande se le sirvió paté de hígado de pato.
Como agradecimiento, Peta envió al rey una caja con “falsa foie gras”, que fue elaborada en el restaurante londinense del chef vegano Alexis Gauthier. Peta “anima a todos a seguir el ejemplo del rey y no comer foie gras en Navidad ni después”, escribió la organización en un comunicado de prensa. El foie gras, considerado una delicadeza y que se consume frecuentemente en Navidad, actualmente puede ser importado y vendido en el Reino Unido, pero no puede producirse en el país.