Francia intensifica la lucha contra la moda barata que daña el medio ambiente. La Asamblea Nacional y el Senado han aprobado una ley que actúa específicamente contra la llamada Ultra Fast Fashion. El país asume así un papel pionero en Europa y es el primer Estado de la UE en introducir sanciones financieras contra minoristas en línea especialmente perjudiciales para el medio ambiente como Shein y Temu. El objetivo de la nueva normativa: frenar el consumo de moda desechable extremadamente barata y fomentar comportamientos de compra más sostenibles.
El núcleo de la ley es un recargo ambiental financiero para las empresas que entren en la categoría de Ultra Fast Fashion. Este sobreprecio se aplicará de forma gradual y, en última instancia, podrá alcanzar hasta el 50 por ciento del precio de venta de una prenda. El Gobierno fijará en los próximos meses, mediante decreto, la cuantía exacta y el método de cálculo. Según el calendario actual, las disposiciones más importantes entrarán en vigor el 1 de septiembre de 2026.
Además del recargo ambiental, la ley contempla una amplia prohibición de la publicidad de la Ultra Fast Fashion. En principio, la publicidad de los productos afectados estará prohibida. No obstante, aún existen incertidumbres legales. La Comisión Europea ha expresado objeciones sobre la compatibilidad de esta disposición con el derecho europeo. Si la prohibición publicitaria se mantiene en su forma actual dependerá de ulteriores revisiones.
Además, la ley obliga a las plataformas afectadas a una mayor transparencia. Los consumidores recibirán información sobre la reutilización, la reparación y el reciclaje de los productos ofrecidos. Con ello, el Gobierno persigue poner más énfasis en la vida útil de la ropa y fomentar la economía circular.
Durante las deliberaciones parlamentarias, sin embargo, el proyecto de ley original cambió considerablemente. Al principio estaban en el punto de mira todos los proveedores de Fast Fashion. Tras intensos debates y una fuerte presión del sector, el legislador finalmente limitó el ámbito de aplicación a la llamada Ultra Fast Fashion.
Se considera Ultra Fast Fashion a las empresas que ofrecen simultáneamente un surtido de productos extraordinariamente amplio y venden su ropa a precios extremadamente bajos. Los productos suelen costar tan poco que reparar una prenda resulta casi inviable y, en su lugar, se compra una nueva. Precisamente este modelo de negocio es considerado por el Gobierno francés como especialmente dañino para el medio ambiente y los recursos.
La restricción beneficia a numerosas cadenas de moda conocidas en Europa. Empresas como Zara, H&M o Kiabi, según la versión actual de la ley, inicialmente no estarán sujetas a las nuevas sanciones financieras. Por ello, los críticos lamentan que los planes originales se hayan atenuado considerablemente y que la ley apunte ahora sobre todo a plataformas extracomunitarias como Shein y Temu.
A pesar de estas críticas, la ley supone un hito en la política medioambiental francesa. Por primera vez, un Estado europeo utiliza incentivos financieros para hacer menos atractivo el modelo de negocio de la Ultra Fast Fashion de manera selectiva. Sus defensores esperan menos compras impulsivas, un uso más prolongado de la ropa y un menor consumo de materias primas valiosas. Si el recargo ambiental cambia realmente el comportamiento de compra y si otros Estados europeos seguirán el ejemplo francés se sabrá en los próximos años.
Un artículo de M. Legrand