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Nachrichten.fr · May 26, 2026

Francia gime bajo un inusual domo de calor

Francia experimenta a finales de mayo una situación meteorológica que normalmente corresponde al pleno verano. Un poderoso denominado “domo de calor” se extiende actualmente sobre gran parte del país y provoca temperaturas que en muchos lugares superan claramente los 30 grados. Especialmente afectadas están las regiones del oeste, alrededor de París, así como partes del suroeste y del valle del Ródano.

Los meteorólogos hablan de una situación extraordinaria. El domo de calor funciona como una enorme tapa en el cielo: un sistema de alta presión estable retiene el aire cálido que previamente fluyó desde el norte de África a través de España hacia Francia. El calor se acumula literalmente sobre el país. Por la noche apenas refresca, y eso es precisamente lo que hace que estas condiciones meteorológicas sean tan difíciles para el cuerpo humano.

En algunas regiones las temperaturas alcanzan hasta 35 o incluso 36 grados. Para finales de mayo, estos valores son extremadamente raros. Muchos franceses ya recurren a ventiladores, persianas cerradas y las clásicas botellas de agua en la nevera. En las terrazas de Burdeos o Lyon, los clientes buscan desesperadamente los pocos lugares con sombra. “Esto se siente más como julio,” se escucha estos días en muchos lugares.

Particularmente notable: nunca desde la introducción del sistema francés de alerta por calor en 2004 se ha activado un nivel de alarma tan temprano en el año. El servicio meteorológico Météo-France ha puesto ya a numerosos departamentos en estado de vigilancia aumentada. Entre ellos se cuentan partes de Bretaña, la gran área de París y regiones a lo largo de la costa atlántica.

Las autoridades sanitarias llaman a la precaución. Especialmente las personas mayores, niños y quienes trabajan al aire libre están considerados en riesgo. Ya el nivel de alerta amarillo indica un riesgo real para la salud. Los médicos aconsejan evitar esfuerzos físicos durante las horas más calurosas, beber suficiente agua y mantener las viviendas lo más frescas posible. Parece algo trivial, pero estas simples reglas a menudo se olvidan en el día a día.

Al mismo tiempo, vuelve a reavivarse el debate sobre el cambio climático. Los científicos climáticos observan desde hace años que los periodos tempranos e intensos de calor son cada vez más frecuentes en Europa. Lo que antes se consideraba una excepción se está convirtiendo poco a poco en la nueva realidad. Francia es uno de los países europeos que en los últimos años ha sufrido repetidamente veranos extremos.

El recuerdo de la devastadora ola de calor de 2003 permanece profundamente arraigado allí hasta hoy. En esa ocasión murieron miles de personas a causa de las extremas temperaturas. Desde entonces, el Estado responde con mucha más sensibilización a las señales tempranas. Escuelas, hospitales y centros de cuidado están ahora bajo especial vigilancia siempre que las temperaturas se mantengan altas durante varios días.

Aún no se trata oficialmente de una crisis nacional de calor a gran escala. Pero muchos franceses ya sospechan que el verano de 2026 podría haber comenzado muy temprano. Y con toda intensidad.

Por C. Hatty