Saint-Cyr-Coetquidan – 14.07.2026: El Ejército francés impulsa en el campo de entrenamiento militar de Saint-Cyr-Coetquidan, en Bretaña, las pruebas de una unidad de combate robótica. En el proyecto Pendragon se prueban conjuntamente robots terrestres, drones de reconocimiento y sistemas digitales de mando. El objetivo es apoyar tareas individuales de una compañía de infantería convencional o de una unidad de caballería mediante sistemas no tripulados conectados en red.
En el proyecto colaboran el Comando del Combate del Futuro, CCF, y la Agencia Ministerial de Inteligencia Artificial para la Defensa, AMIAD, junto con socios industriales. Las pruebas se centran en la navegación, el reconocimiento de la situación, la identificación de objetivos y el intercambio de datos entre plataformas. Los sistemas no deberán utilizarse de forma aislada, sino que deberán integrar su información en una situación táctica común.
Según el Ejército, Pendragon debe probar una flota de plataformas terrestres y aéreas capaz de actuar de forma coordinada en terrenos complejos. De este modo, un jefe militar deberá recibir apoyo en la toma de decisiones y en la ejecución de misiones. El programa también sigue un enfoque de desarrollo más rápido: soldados, especialistas en software y fabricantes prueban componentes técnicos directamente sobre el terreno en ciclos de desarrollo cortos.
Las Fuerzas Armadas francesas consideran que las experiencias de la guerra en Ucrania son un importante detonante para el desarrollo acelerado de drones, robótica e inteligencia artificial. Pendragon debe demostrar, en particular, qué sistemas pueden emplearse en mayores cantidades y cuán robustamente funcionan en condiciones operativas realistas. También se trata de determinar si plataformas relativamente sencillas pueden generar una masa militarmente utilizable.
Según la concepción publicada hasta ahora, no está prevista una automatización completa de las decisiones relacionadas con el uso de armas. El Ejército subraya que las personas deben conservar la supervisión y la responsabilidad. Por tanto, la tecnología puede planificar rutas, reconocer objetos o proponer acciones. Sin embargo, las decisiones sobre el despliegue, la misión y, en particular, el uso de la fuerza deberán permanecer en manos del mando militar.
El Ministerio de Defensa prevé una primera demostración operativa para 2026. Para 2027 está prevista la entrega de una primera fase de desarrollo de la unidad de combate robótica. La disponibilidad operativa para 2028 mencionada en la información inicial no queda confirmada por los datos oficiales disponibles actualmente. Estos describen más bien una introducción gradual, en la que la tecnología y los procedimientos operativos seguirán desarrollándose tras las primeras pruebas con tropas.
Con Pendragon, el Ejército también vincula una reorientación industrial y organizativa. En lugar de depender únicamente de fases de desarrollo de varios años, los robots y drones disponibles deberán adaptarse y conectarse entre sí con mayor rapidez. Que los sistemas complementen en el futuro a las unidades de combate regulares a mayor escala dependerá de los resultados de las pruebas en curso, de la fiabilidad técnica y de las reglas de empleo.
Fuentes
- Ministerio de las Fuerzas Armadas y de los Veteranos de Francia: Proyecto Pendragon
- Ministerio de las Fuerzas Armadas y de los Veteranos de Francia: Pendragon en Eurosatory 2026
- Le Point: Informe sobre Pendragon en Saint-Cyr-Coetquidan