París – 26.07.2026: Franceinfo dirige su mirada este domingo a una serie que entiende la antigua Roma menos como un decorado de mármol que como una ciudad abarrotada, ruidosa y peligrosamente viva: “Rome”. En la serie veraniega “L’Empire des séries”, Laurent Valière toma la producción de HBO como ocasión para hablar de Julio César y de la transformación de la historia en televisión. Actualmente, la serie está disponible en Francia en HBO Max.
Los 22 episodios realizados entre 2005 y 2007 comienzan con el regreso de César desde la Galia y llegan hasta la reorganización del poder tras su muerte. Al principio, el centro es el propio estadista, interpretado por Ciarán Hinds: un comandante con instinto político, pero no una figura monumental de mármol. James Purefoy dota a Marco Antonio de la energía de un hombre para quien el encanto y la crueldad suelen estar separados apenas por una copa de vino.
El recurso narrativo de “Rome” consiste en entrelazar los grandes nombres de la época con el destino de dos soldados. Lucio Voreno y Tito Pullo, personajes desarrollados libremente a partir de una breve mención de César, recorren callejones, cuarteles y viviendas donde la República transcurre en su vida cotidiana. Las resoluciones del Senado, la guerra civil y las alianzas dinásticas aparecen así no como material lejano de un libro de texto, sino como asuntos de familias, dinero, dependencias y orgullo herido.
Esta perspectiva permite a la serie observar las jerarquías sociales con la misma precisión que las estrategias de sus famosos protagonistas. Patricios, esclavos, comerciantes y legionarios se mueven por la misma ciudad, pero viven en mundos estrictamente separados entre sí. Las decisiones políticas alcanzan los matrimonios, las relaciones de propiedad y los rituales religiosos. La caída de la República se vuelve así perceptible como una transformación gradual, y no solo como una sucesión de batallas y atentados conocidos.
La precisión histórica no debe confundirse aquí con una crónica ilustrada. La serie condensa acontecimientos, inventa relaciones y desplaza perspectivas en favor de su drama. Su atractivo reside sobre todo en su credibilidad atmosférica: Roma aparece polvorienta, estrecha y dividida por duras estructuras sociales. El poder se ejerce allí tanto en el Senado como en patios, dormitorios, mercados y rituales públicos.
Para HBO, “Rome” fue una ambiciosa coproducción británico-estadounidense-italiana, anterior al posterior auge global de las series. La recreación de la ciudad antigua y la mirada sobria sobre la violencia marcaron una forma de narrar que retomaron producciones de prestigio posteriores. Sin embargo, se quedó en dos temporadas; por ello, la segunda condensa de forma perceptible los acontecimientos en torno a Octavio, Marco Antonio y Cleopatra.
El reencuentro de Franceinfo con la serie se dedica a una obra que ni suaviza reverencialmente la Antigüedad ni la convierte en un simple decorado. “Rome” narra el final de una República cuyas instituciones siguen existiendo formalmente, mientras las lealtades personales y el poder militar ya las están erosionando. Su Roma no es una ruina, sino una sociedad en agitado movimiento.
Fuentes
- Franceinfo, L’Empire des séries
- Centro de ayuda de HBO Max
- JustWatch Francia
- Télérama
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