París – 26.07.2026: Los graves incendios forestales de este verano han desencadenado en Francia un debate sobre la resiliencia de los bosques y los recursos de los servicios de protección civil. Antoine d’Amécourt, presidente de la asociación de propietarios forestales privados Fransylva, calificó la situación de excepcional. Exige una estrategia integral que combine prevención, lucha contra incendios y reforestación.
La necesidad de actuar es considerable. Según datos del Ministerio del Interior del 24 de julio, desde el comienzo del año se han quemado unas 98.000 hectáreas en todo el país. Incendios especialmente graves arrasaron los departamentos del suroeste francés de Gironde y Landes; los equipos de emergencia también tuvieron que intervenir en Var. Las autoridades ordenaron evacuaciones a gran escala. Debido a la persistente sequía y a los vientos cambiantes, la situación de riesgo puede agravarse a corto plazo.
D’Amécourt representa a una asociación de propietarios forestales privados. Fransylva ya había advertido el 10 de julio de un inicio inusualmente temprano e intenso de la temporada de incendios. Para los propietarios, las consecuencias van mucho más allá de la pérdida de existencias de madera: las zonas quemadas deben asegurarse, los daños deben evaluarse y las reforestaciones deben planificarse durante años. También se plantea la cuestión de qué especies de árboles pueden adaptarse a un clima más cálido y seco.
La primera exigencia de la asociación se refiere a la prevención de los llamados megaincendios. Según el Ministerio de Medio Ambiente, nueve de cada diez incendios forestales y de vegetación son provocados por actividades humanas. Por ello, los trabajos obligatorios de desbroce y mantenimiento alrededor de los edificios, las restricciones de actividades con riesgo de incendio y una información comprensible sobre los riesgos locales figuran entre los instrumentos más importantes. La previsión nacional de incendios forestales indica diariamente el peligro esperado para los dos días siguientes.
El segundo punto de controversia es la capacidad operativa. Según el Ministerio del Interior, Francia dispone de doce aviones cisterna Canadair, ocho aeronaves Dash y tres aviones de reconocimiento. A ello se suman helicópteros alquilados de forma estacional, aviones ligeros de extinción, refuerzos europeos y 51 columnas operativas interregionales con un total de 3.500 efectivos. No obstante, d’Amécourt advierte de que los medios aéreos y terrestres disponibles podrían no seguir el ritmo de los riesgos crecientes.
Estrechamente relacionada con ello está la disponibilidad de agua. Los aviones y helicópteros de extinción necesitan trayectos cortos hasta puntos de captación adecuados, mientras que las tropas terrestres dependen de estructuras de suministro fiables. El Ministerio del Interior menciona 27 bases de abastecimiento y repostaje; en 2026 deberán crearse emplazamientos adicionales en Niort, Rodez y Dole. En los incendios de gran extensión, la logística determina cuántas operaciones son posibles cada día.
A largo plazo, el peligro de incendios también modifica la planificación territorial. El Ministerio de Medio Ambiente prevé una expansión de las zonas de riesgo hacia el norte y el oeste, así como temporadas de incendios más largas. Por ello, la ley del 10 de julio de 2023 reforzó las posibilidades de limitar nuevas construcciones en zonas especialmente amenazadas. El mantenimiento preventivo del paisaje, la reforestación y la protección civil pasan así a ser una responsabilidad compartida de propietarios, municipios y Estado.
Fuentes
- Ministerio del Interior de Francia
- Ministerio de Transición Ecológica de Francia
- Fransylva
- Senado francés
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