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Nachrichten.fr · July 12, 2026

La rosa damascena sigue siendo un importante bien cultural y factor económico en Siria

Al-Mrah – 11.07.2026: Un informe reciente pone en el centro de atención la rosa damascena de Siria. En el pueblo de Al-Mrah, en la zona rural de Damasco, su cultivo es mucho más que jardinería: la flor proporciona materias primas para productos aromáticos, tés secos, alimentos y artículos elaborados artesanalmente. Al mismo tiempo, representa conocimientos que se transmiten dentro de las familias y de la comunidad del pueblo.

La cosecha suele comenzar con la época de floración en mayo. Las familias se dirigen a los campos temprano por la mañana y recogen las flores a mano. Más tarde, los capullos de rosa se clasifican y se preparan para el secado. Una parte se utiliza como té, mientras que los pétalos se almacenan y se destinan a la destilación. El trabajo manual es un componente central del método de producción transmitido de generación en generación.

De las rosas surgen diversos productos destinados a la venta local: aceites esenciales y esencias aromáticas, así como agua de rosas, jarabes, mermeladas y repostería. De este modo, la planta vincula la producción agrícola con la transformación doméstica y la pequeña artesanía. Para las pastelerías y la cocina regional, los productos de rosa son ingredientes apreciados porque aportan a los platos un marcado aroma floral.

Las prácticas culturales en torno a la rosa damascena en Al-Mrah fueron inscritas en 2019 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La UNESCO hace referencia a los conocimientos de agricultores, familias y otros habitantes del lugar. Este patrimonio incluye tanto el cultivo y la cosecha como la elaboración de aceites, preparaciones tradicionales y alimentos.

Un festival anual de la rosa acompaña la temporada. Allí se presentan alimentos con componentes de rosa y se mantienen tradiciones musicales locales. El festival reúne a personas de pueblos cercanos y hace visible la importancia de la planta en la vida cotidiana. Así, la rosa no es solo una materia prima para productos, sino también una ocasión para el trabajo comunitario y los encuentros culturales.

Para los productores locales, el valor económico reside sobre todo en la transformación. En lugar de vender exclusivamente flores frescas, las familias pueden ofrecer varios productos mediante el secado, la destilación y la elaboración de alimentos duraderos. Sin embargo, esta creación de valor exige que los conocimientos especializados, las superficies de cultivo y los procedimientos artesanales se conserven a largo plazo.

La UNESCO también había advertido, al incluir estas prácticas en su lista, de las posibles consecuencias de una comercialización excesiva. Por ello, sigue siendo decisivo mantener un equilibrio: la rosa damascena puede fortalecer los ingresos y la identidad regional sin que los métodos transmitidos queden subordinados únicamente al mercado. Al-Mrah muestra hasta qué punto la agricultura, la artesanía alimentaria y el patrimonio cultural pueden estar estrechamente vinculados.

Fuentes

  • Franceinfo
  • UNESCO – Patrimonio Cultural Inmaterial