Emmanuel Macron visitará este jueves por la mañana la zona cercana a Fontainebleau afectada por graves incendios forestales. La visita, anunciada para las 11:00 horas, es más que un acto simbólico: el presidente francés quiere agradecer personalmente a los equipos de emergencia y subrayar la determinación del Estado de afrontar con todos los medios disponibles las consecuencias de una temporada de incendios forestales de intensidad excepcional.
Desde hace varios días, los bomberos, la protección civil y numerosos otros equipos de emergencia luchan contra uno de los peores incendios forestales que haya vivido jamás la región de Île-de-France. Aunque las llamas ya se consideran “contenidas” y ya no se propagaban de forma descontrolada, el incendio sigue lejos de estar completamente extinguido. Los focos de brasas y la persistente sequía hacen necesaria una vigilancia permanente.
Unos 950 bomberos continúan desplegados. Cuentan con el apoyo de aviones cisterna y helicópteros que, incluso tras la estabilización de la situación, arrojan regularmente agua sobre las zonas especialmente vulnerables. El objetivo es evitar que el fuego se reavive, un riesgo que sigue existiendo debido a las altas temperaturas y al suelo forestal seco.
El incendio ya ha devastado amplias zonas del histórico bosque de Fontainebleau. La zona boscosa situada al sur de París es uno de los espacios naturales y recreativos más importantes de Francia y posee, al mismo tiempo, un elevado valor ecológico. La destrucción de grandes superficies forestales supone, por tanto, no solo un considerable daño ecológico, sino que también afecta a una región que atrae a millones de visitantes cada año.
Con su visita, Macron envía deliberadamente una señal política. Según el Palacio del Elíseo, el presidente desea expresar su reconocimiento a las mujeres y los hombres que trabajan sobre el terreno y, al mismo tiempo, reafirmar que el Estado francés está movilizando todos los recursos disponibles ante esta temporada de incendios forestales de intensidad excepcional. Este verano, el Gobierno se enfrenta a una acumulación de fenómenos meteorológicos extremos que ponen cada vez más a prueba la protección civil.
Los incendios forestales de los últimos años han demostrado que Francia, al igual que otros países del sur de Europa, se ve afectada con creciente frecuencia por periodos prolongados de calor y sequía extrema. Mientras que antes los incendios de gran extensión se concentraban principalmente en la región mediterránea, ahora también aumentan de forma significativa los incendios en regiones hasta ahora menos expuestas. El incendio de Fontainebleau se considera, por ello, otra señal de alerta sobre los crecientes efectos de los fenómenos climáticos extremos.
Sin embargo, para los equipos de emergencia, la prioridad inmediata es la contención total del incendio. Solo cuando se hayan eliminado todos los focos de brasas y pueda descartarse una nueva propagación terminará la situación de emergencia. Hasta entonces, los bomberos, la protección civil y el apoyo aéreo permanecerán en alerta para preservar este valioso espacio forestal de daños adicionales.
Autor: P. Tiko