La Primera Ministra italiana Giorgia Meloni enfrenta por primera vez una competencia seria en el espectro político de derecha. Con Futuro Nazionale surge un nuevo partido fundado por el exgeneral Roberto Vannacci. El exoficial se ha convertido en los últimos años en una de las figuras más controvertidas del nacionalismo italiano y ahora busca ocupar el espacio político a la derecha del partido gobernante de Meloni.
Las primeras encuestas sitúan a Futuro Nazionale con un cuatro a seis por ciento de los votos. Aunque el partido queda claramente detrás de los Fratelli d’Italia de Meloni, podría alterar el equilibrio de fuerzas dentro del bloque de derecha en el gobierno. La Lega de Matteo Salvini será probablemente la que más sufra con el nuevo competidor. Al mismo tiempo, Vannacci parece atraer a votantes a quienes el estilo de gobierno de Meloni les parece ahora demasiado pragmático.
Vannacci se hizo conocido por un libro con declaraciones racistas, homofóbicas y xenófobas. La publicación llevó a medidas disciplinarias por parte del ejército italiano, pero al mismo tiempo le otorgó considerable atención mediática y lo convirtió en una figura simbólica del campo ultranacionalista.
Su programa político apuesta por la defensa de la identidad italiana y de la civilización cristiana. Además, incluye demandas por una política migratoria mucho más restrictiva, el rechazo a la llamada política social “woke” y el fortalecimiento de la imagen tradicional de la familia. En política exterior, Vannacci también adopta una postura más favorable a Rusia que el gobierno de Meloni.
En esto radica la paradoja política. Giorgia Meloni llegó al poder en 2022 con una agenda claramente conservadora de derecha. Sin embargo, desde su toma de mando ha seguido en campos políticos centrales un curso mucho más pragmático. Esto es cierto tanto para la cooperación con la Unión Europea como para la política económica y fiscal, así como el apoyo decidido a Ucrania. Esta evolución abrió un espacio político para fuerzas que abogan por una línea derechista más inflexible.
A corto plazo, Vannacci no se considera una amenaza seria para el liderazgo de Meloni. Fratelli d’Italia sigue siendo con alrededor del 28 al 30 por ciento la fuerza política más fuerte del país. El reto mayor radica en una posible fragmentación del bloque conservador. En especial, la ya debilitada Lega podría perder más votos, lo que modificaría de forma duradera las relaciones de poder internas dentro de la coalición de gobierno.
Si Futuro Nazionale logrará establecerse de forma permanente dependerá en gran medida de que Vannacci pueda convertir su notoriedad mediática actual en una organización partidaria estable. Para Giorgia Meloni, la aparición del nuevo partido significa sobre todo que en el futuro deberá vigilar no solo el centro político, sino también el ala derecha de su electorado. Esta evolución podría reorganizar la derecha italiana en los próximos años sin poner en peligro de inmediato la mayoría gubernamental.
Por Andreas M. Brucker