Saint-Omer – 10.08.2026: Tras las graves quemaduras sufridas por un niño en el norte de Francia, la fiscalía de Saint-Omer ha iniciado una investigación. El niño sufrió lesiones en el rostro y el tórax; un llamado juguete squishy está relacionado con el incidente. La investigación se abrió el domingo 9 de agosto. Por el momento, las autoridades no facilitaron más información sobre la edad, la identidad ni el estado de salud actual del menor.
Los squishies son juguetes blandos, generalmente coloridos, que pueden apretarse y amasarse antes de recuperar lentamente su forma original. A menudo se comercializan como juguetes sensoriales o antiestrés y, con sus formas de animales, alimentos o fantasía, se dirigen en muchos casos a los niños. Sin embargo, el término no designa ni una marca concreta ni un tipo de producto uniforme. Por ahora se desconoce qué modelo estuvo implicado en el incidente ocurrido en el departamento de Pas-de-Calais.
También debe reconstruirse aún la secuencia exacta de los hechos. En particular, no está claro si el juguete fue calentado, dañado por una fuente externa de calor o si posiblemente era defectuoso. Tampoco se ha confirmado públicamente de qué material estaba hecho ni si se derramó algún relleno. Por tanto, los investigadores deberán examinar tanto el uso que se hizo del objeto como su origen y sus características. Con la información conocida hasta ahora no es posible extraer conclusiones sobre una eventual responsabilidad penal.
Los juguetes blandos de gel y con relleno pueden resultar peligrosos si se calientan en contra de las instrucciones de uso o se exponen a altas temperaturas. Si su cubierta se daña, el contenido caliente puede derramarse y causar graves escaldaduras o quemaduras. Por ello, las advertencias de seguridad recomiendan no calentar estos productos en microondas ni en hornos. La exposición intensa al sol y las altas temperaturas dentro de un coche también pueden alterar los materiales. Sin embargo, estos riesgos generales todavía no demuestran qué causó las lesiones del niño cerca de Saint-Omer.
Para los padres, a menudo resulta difícil reconocer externamente qué condiciones puede soportar un producto concreto. Por ello, deben respetar las indicaciones de edad y las advertencias, comprobar si el envase contiene información sobre el fabricante o el importador y desechar los juguetes dañados. El marcado CE significa que el proveedor declara cumplir los requisitos europeos pertinentes; sin embargo, no constituye un sello oficial de control. El portal estatal RappelConso publica en Francia información sobre retiradas específicas de productos.
La fiscalía debe determinar ahora de dónde procedía el juguete en cuestión, cómo se utilizó y si cumplía los requisitos de seguridad vigentes. No se publicaron detalles personales sobre el niño herido para proteger a la familia.
Fuentes
- franceinfo
- RappelConso
- Safer Schools NI
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