El Día Nacional francés, el 14 de julio, es tradicionalmente uno de los puntos álgidos del verano. En todo el país, los fuegos artificiales, conciertos, fiestas populares y bailes atraen a miles de visitantes. Pero este año el espectacular despliegue de colores se cancela en varios municipios. La razón no son medidas de ahorro ni problemas organizativos, sino el riesgo excepcionalmente alto de incendios forestales.
La sequía persistente, las altas temperaturas y los suelos resecos provocan una situación tensa en numerosas regiones. Por precaución, varios municipios han decidido cancelar sus fuegos artificiales previstos. Entre los afectados están, entre otros, Clisson y Gétigné en el Département Loire-Atlantique, así como Bressuire, Montaigu, Commequiers y Pouzauges en el oeste de Francia.
Los responsables invocan el principio de precaución. Ya una sola chispa puede ser suficiente para prender la hierba seca o la maleza y desencadenar un incendio. Justamente en las condiciones meteorológicas actuales este riesgo se considera especialmente alto. Muchos Départements ya están en vigilancia aumentada y, al mismo tiempo, en varias regiones se aplican restricciones al consumo de agua.
Para muchos habitantes, renunciar a los tradicionales fuegos artificiales puede resultar decepcionante, pero los municipios no desean dejar de celebrar. Conciertos, eventos musicales, fiestas populares y bailes se celebran en muchos lugares según lo previsto. Solo se suprime el final pirotécnico. Así se pretende mantener el ambiente festivo sin asumir riesgos innecesarios.
Algunos municipios incluso barajan la posibilidad de recuperar los fuegos artificiales cancelados en una fecha posterior. Como alternativa posible se contemplan las fiestas navideñas u otros eventos en los meses más fríos, cuando el riesgo de incendio es claramente menor. Si finalmente se lleva a cabo dependerá de la planificación local en cada caso.
La situación actual pone de manifiesto una vez más las consecuencias de las crecientes periodos de sequía en Francia. Desde hace semanas numerosas regiones luchan contra incendios de vegetación y una tensa situación en el suministro de agua. Los expertos recuerdan con frecuencia que la mayoría de los incendios forestales y de superficie se deben a la acción humana. Además de colillas arrojadas sin cuidado o chispas de maquinaria, los fuegos artificiales figuran entre los posibles desencadenantes.
Hasta el Día Nacional podrían tomar decisiones similares más municipios. Alcaldes y prefectos observan la evolución del tiempo con atención y adaptan sus medidas de seguridad a las condiciones locales. La protección de las personas, la naturaleza y los equipos de intervención es la prioridad clara. Así, el 14 de julio sigue siendo una fiesta de la República, pero en algunos lugares, por primera vez en muchos años, sin el tradicional resplandor en el cielo nocturno.