Washington – 05.08.2026: Al menos 28 policías estadounidenses habrían utilizado sus accesos oficiales a sistemas automáticos de lectura de matrículas para vigilar a parejas, exparejas u otras personas de su entorno privado. Así se desprende de una investigación del Institute for Justice, sobre la que Franceinfo informó el 4 de agosto. Los sistemas registran matrículas, así como el lugar y el momento de una captura; las autoridades policiales pueden consultar estos datos en el marco de investigaciones.
Según el Institute for Justice, la mayoría de los casos documentados se hicieron públicos desde 2024. La organización se basa en informes de prensa y documentos accesibles. Se acusa a los implicados de haber consultado datos de ubicación sin una razón relacionada con el servicio y de haber rastreado así los movimientos de determinadas personas. Sin embargo, los 28 casos no constituyen una estadística oficial global de todos los departamentos de policía de Estados Unidos. No es posible deducir de ellos la magnitud real del fenómeno.
Uno de los casos afecta a Milwaukee, en el estado de Wisconsin. El agente Josue Ayala fue investigado tras una denuncia por presunta conducta indebida en el ejercicio de sus funciones. Habría utilizado la red de cámaras de su departamento para localizar a una mujer con la que mantenía una relación, así como a la expareja de ella. Según documentos conocidos públicamente, se realizaron casi 180 consultas en un plazo de dos meses.
Acusaciones similares fueron formuladas en Orange City, Florida, contra el exagente Jarmarus Brown. Presuntamente consultó las matrículas de quien entonces era su expareja y de sus familiares más de cien veces. En Costa Mesa, California, el exagente Robert Jay Josett se declaró culpable de utilizar bases de datos policiales y un sistema de lectura de matrículas para seguir a contactos privados. Los casos difieren en su valoración jurídica, pero revelan un riesgo común de control: derechos de acceso técnicamente legítimos pueden ser utilizados indebidamente con fines personales.
Los sistemas automáticos de lectura de matrículas se utilizan, entre otras cosas, para encontrar vehículos robados, buscar personas desaparecidas o apoyar investigaciones tras delitos. Las cámaras registran los vehículos que pasan y almacenan los datos de lugar y hora obtenidos. En caso de uso ilícito, esta información puede servir para crear perfiles de movimiento. Muchos departamentos prohíben expresamente las consultas privadas y solo permiten búsquedas con una justificación relacionada con el servicio.
El proveedor Flock Safety declara que cada consulta se asigna a una cuenta de usuario individual y queda registrada de forma permanente. Estos registros pueden facilitar las investigaciones internas y los procedimientos penales, pero no necesariamente impiden los abusos. En julio de 2026, la empresa introdujo, según sus propias declaraciones, medidas de protección técnicas adicionales después de que el acceso interinstitucional a datos de matrículas fuera objeto de críticas. Por tanto, los casos ahora documentados también plantean la cuestión de cuán rigurosamente los departamentos revisan los accesos y persiguen las infracciones de las normas.
Fuentes
- Franceinfo
- Institute for Justice
- Wisconsin Examiner
- Flock Safety
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