Volver

Nachrichten.fr · August 7, 2026

Precaucion en la costa atlantica de Francia: las peligrosas “carabelas portuguesas” regresan a las playas

KI-Illustration

Actualmente, las carabelas portuguesas suscitan una mayor atencion en varias playas del suroeste de Francia. Estos animales marinos, tambien conocidos como falsas medusas, han sido avistados de nuevo en la costa atlantica y en Las Landas. El viento y las corrientes marinas son responsables de su aparicion, ya que las empujan hasta la costa. Por ello, los equipos de rescate y las autoridades vigilan la situacion con especial atencion y advierten a los banistas sobre los riesgos.

A primera vista, la carabela portuguesa recuerda a una medusa inofensiva. Sin embargo, en realidad se trata de algo completamente distinto. No es un unico ser vivo, sino una colonia de varios organismos altamente especializados que viven juntos de forma permanente y solo pueden sobrevivir en conjunto. Se caracteriza por su flotador azul violaceo, ligeramente transparente, que sobresale del agua como una pequena vela.

Sin embargo, el verdadero peligro suele permanecer oculto. Bajo la superficie del agua cuelgan largos tentaculos que pueden medir varios metros y, en casos aislados, incluso varias decenas de metros. Estan cubiertos de miles de diminutas celulas urticantes que contienen un veneno extremadamente potente.

El contacto con estos tentaculos suele causar un dolor considerablemente mas intenso que la picadura de una medusa comun. Las personas afectadas suelen describir una intensa sensacion de ardor, acompanada de llamativas marcas rojas en la piel similares a latigazos. Ademas, no son infrecuentes los calambres musculares, las nauseas o los vomitos. En casos graves pueden producirse dificultades respiratorias, problemas circulatorios o incluso perdida de consciencia. Los ninos, las personas mayores y quienes padecen problemas de salud previos se consideran especialmente vulnerables.

Tambien es enganoso que una carabela portuguesa varada no pierda inmediatamente su peligrosidad. Incluso cuando ya parece muerta o muy deshidratada, sus celulas urticantes suelen permanecer activas durante dias o incluso semanas. Por tanto, quien recoja o toque accidentalmente uno de estos animales en la playa tambien se expone a lesiones dolorosas.

Si aun asi se produce un contacto, es fundamental actuar con rapidez y de forma correcta. Si la picadura tiene lugar mientras se nada, primero se debe sacar a la persona afectada del agua de forma segura. A continuacion, debe enjuagarse la zona de piel afectada exclusivamente con agua de mar. El agua dulce no es adecuada en absoluto, ya que puede activar mas celulas urticantes e intensificar la liberacion de veneno.

Los tentaculos adheridos nunca deben retirarse con las manos desnudas. Es preferible utilizar unas pinzas, una tarjeta de plastico u otro objeto rigido. Tambien es importante no frotar la piel. Posteriormente, una compresa fria o hielo envuelto en un pano ayuda a aliviar el dolor.

Si aparecen dificultad para respirar, dolor intenso, problemas circulatorios u otras molestias graves, debe avisarse inmediatamente a los servicios de emergencia. Lo mismo se aplica en caso de lesiones extensas o cuando las personas afectadas son ninos o personas especialmente vulnerables.

Igualmente decisivo es evitar los errores habituales. Ni el agua dulce ni frotar energicamente la piel ayudan; al contrario. Tampoco deben tocarse ni recogerse nunca carabelas portuguesas aparentemente secas. Sus celulas venenosas suelen permanecer activas durante un tiempo sorprendentemente largo.

Este animal marino puede reconocerse por su flotador de unos pocos centimetros, de tonalidades azuladas, violetas o rosadas, que flota sobre la superficie del agua como una vela inflada. En cambio, los largos tentaculos suelen permanecer invisibles bajo el agua.

Quien descubra una carabela portuguesa en la playa debe mantenerse alejado e informar a los socorristas o al ayuntamiento responsable. Los cierres de playas o las prohibiciones de bano sirven para proteger a todos los visitantes y deben respetarse estrictamente hasta que haya pasado el peligro.

Autor: C.H.