París – 16.07.2026: La autoridad francesa de regulación energética CRE ha propuesto al Gobierno aumentar, a partir del 1 de agosto de 2026, las tarifas eléctricas reguladas en un promedio del 2,5 por ciento, impuestos incluidos. El proyecto pasa ahora al Consejo Superior de Energía. Formalmente, la decisión corresponde a los ministros competentes de Energía y Economía. La medida afectaría principalmente a los hogares acogidos a la tarifa regulada de venta de EDF y de los proveedores locales.
Para un hogar con un consumo anual de 4,5 megavatios hora, la CRE calcula un coste adicional medio de 26 euros brutos al año. En este modelo, la factura aumentaría de 1046 a 1072 euros. Sin embargo, según la potencia contratada, la opción tarifaria y el consumo real, la variación puede diferir considerablemente de la media.
La principal razón del ajuste previsto es el aumento de la tarifa de uso de la red, con la que se financian el transporte y la distribución de electricidad. También se incorpora a la tarifa un nuevo mecanismo de capacidad. Este instrumento pretende garantizar que haya suficiente capacidad de generación firme disponible en periodos de alta demanda. Su primera subasta se celebró el 6 de julio de 2026.
Solo tiene un efecto moderador una ligera reducción del impuesto sobre el consumo de electricidad para los clientes con una potencia de conexión de hasta 36 kilovoltamperios. Está previsto que disminuya el 1 de agosto de 30,85 a 30,62 euros por megavatio hora. No obstante, según la CRE, este efecto fiscal no bastará para compensar el aumento de los costes de red y capacidad.
A finales de marzo de 2026, 19,37 millones de clientes particulares en la Francia continental europea tenían un contrato con tarifa regulada de venta. Las tarifas son ofrecidas por los proveedores históricos EDF y las empresas locales de distribución. Incluyen la adquisición de electricidad, los cargos de red, los costes de comercialización y las tasas legales, por lo que se diferencian de las ofertas de mercado fijadas libremente por otros proveedores.
Las tarifas reguladas se revisan, por regla general, dos veces al año, en febrero y agosto. Su cálculo sigue el principio de acumulación de costes. Además de los costes de adquisición, se incluyen los costes de la red eléctrica, la remuneración de los proveedores y los impuestos. Por tanto, la recomendación actual refleja menos una evolución inmediata en la bolsa eléctrica que las consecuencias de los costes regulados de infraestructura y suministro.
Además, la CRE propone cambios estructurales. Por ejemplo, la opción tarifaria con horas punta y valle también estará disponible en el futuro para una potencia de tres kilovoltamperios. En los territorios de ultramar se prevén otros ajustes, entre ellos la sustitución gradual de modelos tarifarios más antiguos. Estos elementos no cambian el hecho de que la carga concreta para cada cliente solo se conocerá cuando se publiquen las tarifas definitivas.
Fuentes
- Commission de régulation de l’énergie
- AFP a través de Boursorama