Una tormenta súbita dejó el jueves 18 de junio una estela de devastación en varias localidades del departamento de Somme. En cuestión de minutos, calles tranquilas se convirtieron en campos de escombros. Se arrancaron tejados, se derribaron árboles y numerosos edificios resultaron dañados. Para muchos residentes, la tormenta se sintió como un tornado.
Los lugares más afectados fueron las zonas alrededor de Marchélepot, Licourt y otras comunidades en el este de Somme. Allí, las ráfagas de viento extremas golpearon con fuerza viviendas, edificios agrícolas e instalaciones públicas. Según los primeros informes, cinco personas sufrieron heridas leves. Varias familias no pudieron regresar a sus casas por el momento y tuvieron que ser alojadas temporalmente en otro lugar.
Los relatos de los habitantes permiten imaginar lo dramática que fue la situación. Muchos mencionan un ruido ensordecedor antes de que tejas, pedazos de chapa y otros objetos se elevaran en el aire. Lo que parecía firmemente anclado desapareció en segundos en el cielo. Algunos residentes hablaron de escenas que hasta ahora solo conocían por las imágenes en televisión.
Los edificios públicos tampoco se salvaron. Entre las instalaciones dañadas se encuentra una escuela cuyo edificio sufrió por la violencia del viento. Bomberos, servicios de emergencia y equipos municipales acudieron de inmediato para asegurar los puntos peligrosos e iniciar las primeras labores de limpieza. Durante horas, los equipos trabajaron para despejar las calles y asegurar los edificios dañados.
Las imágenes de las comunidades afectadas muestran toda la magnitud de los daños. En las calles hay ramas, restos de techos y otros escombros. Navegaciones agrícolas fueron parcialmente desgarradas, los tejados de casas fueron arrancados y los jardines quedaron arrasados. Para muchos afectados, ahora comienza la laboriosa tarea de documentar los daños y reparar sus hogares.
Aún no está claro qué mecanismo meteorológico causó exactamente la destrucción. Los meteorólogos están investigando si se trató de ráfagas descendentes especialmente fuertes relacionadas con una tormenta severa o de un fenómeno eólico rotatorio localizado. La extraordinaria intensidad del evento genera numerosas interrogantes.
La tormenta ocurrió en un periodo de marcada inestabilidad climática en el norte de Francia. Las altas temperaturas y los fuertes contrastes de aire crean actualmente condiciones ideales para células tormentosas intensas. Este tipo de situaciones meteorológicas puede desatar fuerzas enormes en muy poco tiempo, con consecuencias que los habitantes de Somme probablemente no olvidarán pronto.