En el Rassemblement National ha surgido un debate sobre la reintroducción de la pena de muerte. Tras las declaraciones del portavoz del partido, Laurent Jacobelli, quien dijo que se podría pensar en un referéndum sobre la pena de muerte si la población lo desea, el vicepresidente del partido, Sébastien Chenu, ha desacreditado estas afirmaciones claramente.
“No, la reintroducción de la pena de muerte no forma parte de nuestro programa”, afirmó Chenu, dejando claro que la línea oficial del RN permanece inalterada. En cambio, el partido apuesta por un endurecimiento adicional del derecho penal, sin reintroducir la pena de muerte.
El detonante de la controversia fueron las declaraciones de Jacobelli en relación con delitos sexuales particularmente graves contra menores. Él había declarado que, si la población francesa exigiera un referéndum al respecto, al menos se debería discutir esa posibilidad. Sus declaraciones provocaron reacciones políticas inmediatas y también causaron irritación dentro del RN.
La distancia expresada por Chenu deja claro que la dirección del partido se esfuerza por no generar dudas sobre su posición oficial. Ya Marine Le Pen se había pronunciado en varias ocasiones en los últimos años en contra de volver a introducir la pena de muerte. Además, el programa actual del Rassemblement National no contiene ninguna demanda en tal sentido.
Políticamente, el tema sigue siendo especialmente sensible en Francia. La pena de muerte fue abolida en 1981 bajo el ministro de Justicia Robert Badinter. Hoy en día, su reintroducción está prácticamente excluida tanto por la constitución francesa como por compromisos internacionales, en especial el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Un retorno a la pena de muerte requeriría modificaciones profundas a nivel constitucional y de derecho europeo.
La controversia también muestra el difícil equilibrio que debe mantener el Rassemblement National entre una retórica de seguridad estricta y la pretensión de presentarse como un partido apto para gobernar. La rápida corrección de las declaraciones de Jacobelli indica que la dirección del partido quiere evitar enviar señales contradictorias en cuestiones sociales y políticas centrales.
Autor: Andreas M. Brucker