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Nachrichten.fr · August 5, 2026

Roma abre cines como refugios frente al calor

Roma – 05.08.2026: El martes por la noche concluyó en Roma un inusual programa de verano que convirtió temporalmente espacios culturales climatizados en refugios públicos. Bajo el título “Roma, il grande freddo”, la ciudad abrió gratuitamente cines, bibliotecas y otras instalaciones del 23 de julio al 4 de agosto. Quienes querían ver una película, leer o simplemente descansar durante las horas de calor sofocante podían encontrar allí alivio durante un tiempo.

Once cines climatizados participaron en la iniciativa. Cada día ofrecían dos proyecciones con entrada gratuita, mientras hubiera localidades disponibles. El programa se repartió por varios distritos de la ciudad, desde el cine Adriano, en el centro, hasta salas en Ottavia, en la Via Laurentina y en Lunghezza. De este modo, las salas de cine pasaron temporalmente de ser lugares de ocio a espacios municipales de estancia.

Paralelamente, once bibliotecas abrieron sus puertas sin exigir inscripción. Allí se distribuyó agua potable de forma gratuita. También hubo aperturas especiales de la Sala Squarzina en el Teatro Argentina y del auditorio del Palazzo delle Esposizioni. En el Palaexpo también se podía visitar la exposición fotográfica “Revelation” del fotógrafo italiano Lorenzo Meloni. Sus imágenes de regiones en crisis contrastaban duramente con la huida estival del calor.

La oferta fue organizada por Roma Capitale junto con la asociación de operadores de cines Anec Lazio, las Biblioteche di Roma, la Fondazione Teatro di Roma, el Palaexpo y la protección civil municipal. Esta colaboración amplía la misión habitual de la política cultural municipal: ante temperaturas extremas, bibliotecas, teatros y cines ofrecieron, además de su programación, espacios interiores accesibles y protegidos.

El nombre de la iniciativa jugaba irónicamente con el deseo de frío. En una ciudad cuyos veranos están marcados por el asfalto recalentado, pocos lugares con sombra y noches calurosas, la refrigeración se convirtió en sí misma en una atracción. La oferta se dirigía especialmente a personas sin aire acondicionado, entre ellas mayores, familias y estudiantes. Para ellas, una tarde en un espacio climatizado no es en absoluto algo evidente.

Que los cines asumieran esta tarea enlazaba con su tradición social. En la sala oscura, las personas se sientan unas junto a otras, ven la misma película y escapan juntas del calor. La entrada gratuita impedía que la cultura fuera un mero pretexto para refrescarse. Más bien, la ciudad vinculó la experiencia cinematográfica con una forma concreta de cuidado público.

Con el final de la iniciativa el 4 de agosto, los establecimientos participantes regresaron a sus condiciones habituales o a sus propios programas de verano. Durante casi dos semanas, la pantalla, la estantería de libros y el aire acondicionado cumplieron el mismo propósito: ofrecer protección frente al calor del verano romano.

Fuentes

  • Roma Capitale
  • Turismo Roma
  • Agenzia Vista
  • Franceinfo

Dieser Artikel wurde mit Hilfe künstlicher Intelligenz erstellt.