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Nachrichten.fr · July 7, 2026

Savon, Pastis & Co.: Nueva etiqueta pretende proteger la artesanía marsellesa

Marsella representa, como pocas otras cis francesas, productos tradicionales con un alto poder de reconocimiento. El famoso jabón de Marsella, el aromático pastis, las crujientes navettes, los santons elaborados artísticamente o la cerámica pintada a mano forman desde generaciones parte del patrimonio cultural de la metrópoli mediterránea. Pero precisamente estos clásicos llevan años enfrentándose a un problema: cada vez con más frecuencia los productos ostentan el nombre Marsella, aunque no se fabriquen allí ni se elaboren según los procesos transmitidos tradicionalmente.

Con el nuevo sello de calidad Fabriqué à Marseille la ciudad ahora lanza una señal clara de autenticidad y de apoyo al oficio regional. La etiqueta distingue exclusivamente productos que se fabrican realmente en el término municipal o que allí son transformados de manera decisiva. Además del valor añadido local, la calidad artesanal, la sostenibilidad y la responsabilidad social juegan un papel central en la concesión.

La necesidad de un sello así queda especialmente clara con el ejemplo del famoso jabón de Marsella. Aunque su nombre es conocido en todo el mundo, la denominación no cuenta hasta ahora con una protección legal integral. Por ello llegan al mercado numerosas imitaciones que ya no tienen casi nada que ver con la fabricación tradicional. Para el consumidor suele crearse la impresión de estar comprando un producto auténtico de Marsella, cuando en realidad procede de otras regiones o incluso del extranjero.

La nueva etiqueta pretende ofrecer orientación. Quien porte el sello cumple requisitos claramente definidos y representa el auténtico saber hacer marsellés. Se benefician no solo los fabricantes, sino también los clientes que buscan productos auténticos de forma deliberada.

La distinción no se limita a los jabones. También destilerías, tostadores de café, manufacturas de chocolate, cervecerías, fabricantes de muebles, talleres de moda, diseñadores y empresas tecnológicas innovadoras pueden obtener el sello. La diversidad demuestra que Marsella tiene mucho más que ofrecer que sus clásicos históricos. Tradición y creatividad moderna suelen ir de la mano.

Para las empresas distinguidas, el sello de calidad supone ventajas adicionales. La ciudad las apoya en campañas publicitarias conjuntas, en ferias y en proyectos turísticos. De este modo los visitantes acceden más fácilmente a talleres, manufacturas y negocios familiares donde se preservan técnicas artesanales que en algunos casos se transmiten de generación en generación. Precisamente para el turismo abre el sello nuevas posibilidades para conocer Marsella desde un lado especialmente auténtico.

En la primera ronda de concesiones más de cien empresas ya recibieron la distinción. Algunas de ellas fueron además reconocidas por su especial capacidad de innovación, por métodos de producción sostenibles o por una calidad sobresaliente. La respuesta positiva demuestra que crece el interés por los productos fabricados regionalmente.

Con Fabriqué à Marseille la ciudad portuaria sigue una estrategia que en muchas regiones europeas ya ha demostrado su éxito: el origen de un producto debe volver a ser una verdadera seña de calidad. Aunque el sello no sustituye una denominación de origen protegida a nivel europeo, crea por primera vez una garantía municipal oficial de producción auténtica en Marsella. Así la ciudad no solo refuerza su economía, sino que al mismo tiempo preserva un trozo de su identidad – porque detrás de cada jabón, cada botella de pastis y cada objeto hecho a mano hay una parte del alma inconfundible de Marsella.

Por C. Hatty