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Nachrichten.fr · July 1, 2026

Sudáfrica: Ultimátum de grupos antiinmigración provoca éxodo y protestas en todo el país

Johannesburg – 30.06.2026: En Sudáfrica, el vencimiento de un ultimátum fijado por grupos antiinmigración el 30 de junio provocó un fuerte aumento de las protestas y un amplio movimiento de huida. Según informes concordantes de medios y agencias, en los días previos al plazo alrededor de 25.000 personas abandonaron el país o buscaron refugio en estados vecinos. Varios países de origen organizaron autobuses y corredores seguros para transportar a sus nacionales desde barrios especialmente tensionados.

En el centro de las manifestaciones se situaron agrupaciones como Operation Dudula y el movimiento March and March, que exigían medidas más severas contra personas sin estatus migratorio regular. De fuentes policiales y notas de agencias surgieron simultáneamente relatos de agresiones contra supuestas personas extranjeras. Las autoridades registraron varios fallecimientos en este contexto. El South African Police Service (SAPS) reforzó entonces la presencia en metrópolis como Johannesburgo, Pretoria y Durban, estableció puntos de control y advirtió expresamente contra la justicia por mano propia.

El presidente Cyril Ramaphosa reafirmó, según comunicados oficiales, que las deportaciones y los controles fronterizos son competencia exclusiva de las instituciones estatales. No se tolerará la violencia contra las personas, independientemente de su estatus migratorio; los procedimientos deben llevarse a cabo conforme al Estado de derecho. Las autoridades del interior señalaron las normativas vigentes sobre estancia, asilo y migración laboral y anunciaron inspecciones selectivas que incluirán medidas de protección para los afectados.

Trasfondo de la escalada son el persistente alto desempleo, la presión sobre los precios y la desigualdad social. Actores políticos de distintos bandos vinculan estas problemáticas a demandas de controles más estrictos, en ocasiones con un tono populista. Analistas advierten que la estigmatización generalizada de las personas migrantes agrava las tensiones sociales y deteriora las relaciones con los países vecinos. Sindicatos y asociaciones empresariales recuerdan, además, que numerosos sectores —desde la construcción y la hostelería hasta los cuidados— llevan años dependiendo también de mano de obra migrante.

Organizaciones de la sociedad civil documentaron casos en los que empleadores o propietarios, por temor a represalias, presuntamente instaron a migrantes a abandonar puestos de trabajo o alojamientos. Los grupos de derechos humanos exigen puntos de atención seguros, refugios de emergencia e investigaciones independientes sobre los actos de violencia. Varias representaciones extranjeras coordinaron evacuaciones y pidieron mayor protección policial para los puntos de encuentro y las rutas de tránsito.

A corto plazo, las autoridades se centran en la desescalada y en la protección del espacio público. A medio y largo plazo, los observadores ven la necesidad de políticas coordinadas: mejores perspectivas de empleo, un registro fiable de los inmigrantes, procedimientos rápidos de asilo y residencia, así como cooperación con los países vecinos. Según expertos, si estas medidas calman la situación dependerá también de que las instituciones actúen con firmeza contra los ataques y, al mismo tiempo, regulen con claridad las vías legales de migración.

Fuentes

  • Franceinfo
  • AFP
  • The Guardian
  • Tagesschau